Índice

1. El Perdón.

El perdón

En todo proceso de sanación emocional, el perdón es un elemento clave a la hora de liberarnos de sentimientos que dificultan nuestro crecimiento personal.

El primer paso para llevar adelante esta valiente decisión es conectarnos con lo que verdaderamente sentimos, es decir, convencernos a nosotros mismos que tenemos derecho a estar enojados, avergonzados, con culpa etc. y poder reconocer esas emociones como propias. Después de todo, no podemos cambiar lo que no sabemos o no hemos reconocido que existe.

El perdón no es un acto instantáneo, sino un hábito, una forma diferente de ver la vida que se construye de forma progresiva. El perdón que se erige sobre enojos y culpas es un perdón sin cimientos, que no tendrá cómo resistir ante la menor puesta a prueba. Reconocer nuestras emociones es preparar el terreno para una determinación sólida y duradera.

Pero quizás lo más importante y difícil a la hora de perdonar es reconocer que las personas no son sus actos solamente. ¿Qué significa esto? Esto quiere decir que todos tenemos una personalidad compuesta a la vez de distintas subpersonalidades. En otras palabras: por momentos actuamos bajo la personalidad miedosa, en otros nos valemos de la personalidad agresiva, divertida, melancólica, valiente, etc.

Desde este punto de vista, los seres humanos somos más que la suma de nuestras partes ya que ninguno de estos aspectos nos gobierna la totalidad del tiempo. A esta unidad por encima de las subpersonalidades podrán encontrarlas, según el autor, como Yo Superior, Yo Esencial, Yo Verdadero, Yo Divino, etc.

Si logramos internalizar verdaderamente este concepto, estaremos un paso muy importante a la hora de calificar o considerar a las personas, porque seremos conscientes de que no son almas esencialmente malas sino que son el resultado de la influencia del entorno familiar, los educadores, las circunstancias de la vida, la cultura en general, etc. Todos estos son condicionantes para que un bebé recién nacido y esencialmente puro tome diversos caminos en el proceso de su crecimiento y que llegada la edad adulta desarrolle múltiples subpersonalidades que afecten en mayor o menor medida a la gente con la que se relaciona.

Por supuesto que todo esto se aplica antes que nadie en nosotros mismos. Cuando logramos entender que nuestras acciones no definen nuestra esencia sino que están teñidas de miedo, amor, enojo, coraje, etc. entenderemos que aunque no parezca, siempre hicimos lo mejor que pudimos. A partir de ese momento estamos en condiciones de asumir esas distintas subpersonalidades e incorporar perdón a nuestras vidas para liberarnos de las ataduras que impiden nuestro desarrollo como seres humanos merecedores de felicidad.

Imagen: Juliana Muncielli

2. Todos podemos ser buenos canales de Reiki.

Todos podemos ser buenos canales

Por nuestra condición de seres humanos, contamos con la capacidad innata de poder ser canales de energía.

Como en cualquier otra disciplina, la calidad de nuestra práctica dependerá del interés que tengamos en Reiki, de la dedicación, de nuestra vocación de estudio y de las ganas de ayudar al prójimo.

Algunos autores sostienen que desde el momento del nacimiento tenemos la habilidad de canalizar energía, y que a causa de la represión cultural la vamos perdiendo en algún momento, lo cual no parece ser nada descabellado. Por esta razón, muchas veces se habla de un reencuentro con Reiki.

Para convertirse en un buen canal de energía tenemos que estar dispuestos a reconocer con humildad que vamos a actuar como un medio entre la energía y la gente, tratando de dejar de lado el Ego y cualquier sentimiento de superioridad que pudiera desprenderse de su práctica.

En este punto cabe hacer una aclaración. Me ha tocado escuchar personas que dudaron, en algún momento, de sus capacidades como Reikistas. Del mismo modo, en mi propio camino como terapeuta también hubo momentos en que algunos resultados que yo esperaba no se dieron.

Al momento de poner nuestras manos sobre otra persona, nosotros ponemos toda nuestra intención al servicio del equilibrio de nuestro paciente. Ahora bien, eso no siempre sucederá, y esta es una lección que los reikistas deberían aprender cuanto antes porque son situaciones que se van a presentar frecuentemente.

La pregunta que deberíamos hacernos es la siguiente: nuestro deseo y el de nuestro paciente ¿coinciden con lo que él necesita? Nos ayudará mucho a la hora de seguir confiando en nuestras capacidades como reikistas entender dos cuestiones, que si bien no son nuevas, por momentos las perdemos de vista por nuestro deseo de control y manipulación.

  • En primer lugar, entre nuestros deseos y el bienestar para nuestro paciente está su libre albedrío. De forma más simple: su facultad de decir "no quiero". En ese caso, la persona necesitará continuar con su situación de desequilibrio hasta poder hacer verdaderamente un cambio de conciencia, entendiendo que la necesidad de cambio es impostergable.
  • Segundo, tenemos que aceptar que hay fines superiores más allá de nuestros deseos personales que hacen que quizás una situación para nosotros desagradable cumpla un rol distinto al que percibimos nosotros como "negativo", siendo útil a un nivel que no podemos comprender.

En nuestro rol como docentes, nuestra misión es reconectar a la gente con esta fuente de energía inagotable de manera que puedan experimentar los beneficios por ellos mismos, y nuestro mejor aliado será las ganas sinceras que tengamos de concretar dicho objetivo. Como contrapartida, si los alumnos presentan la misma disposición de aprender y aplicar Reiki en el mejoramiento de sus vidas actuales, el éxito de su práctica está garantizado.

Imagen: Luke Addison

3. Las aplicaciones del Reiki en la vida cotidiana.

Las aplicaciones del Reiki en la vida cotidiana.

Si alguna vez leímos que Reiki consiste en la transmisión de energía a través de las manos, que es una técnica de crecimiento personal, de transformación emocional y que mejora la salud física, seguramente nos preguntamos cómo lo podemos usar en la vida diaria.

Cuando somos iniciados en cualquier nivel de Reiki tenemos que cumplir un período de autotratamiento durante el cual acompañamos el proceso de armonización que comenzamos cuando fuimos iniciados por el maestro y lo intensificamos para obtener el máximo beneficio de él.

Tarde o temprano, nuestro entorno más cercano se va a interesar acerca de "esto" que estamos aprendiendo a practicar y nos pedirán que le demos Reiki para aliviar alguna dolencia menor como puede ser un dolor de espalda o de cabeza, molestias que pueden convertirse en una puerta que se abre hacia una mejor calidad de vida para la persona que no conoce de Reiki.

Si tenemos una mascota, podemos darle Reiki en cualquier momento e incluso durante el autotratamiento no es raro que se acuesten a nuestro lado mientras nos estamos tratando, o luego de que hayamos terminado se echen a dormir en el ambiente que dejamos energéticamente agradable (los perros en particular detectan muy bien este tipo de lugares).

El Reiki puede ser utilizado para tratar nuestros alimentos, el agua de consumo propio y también la que usamos para regar nuestras plantas. En este sentido, también se tratan macetas, troncos, ramas, fertilizantes y hasta las semillas antes de ser sembradas. No es raro enterarse de que un campo fue tratado con Reiki, por ejemplo.

El uso creativo de Reiki hace que sus aplicaciones sean múltiples. Con el tiempo, uno como reikista va ganando confianza y comienza a valerse de esta herramienta para mejorar tanto a nivel personal como a nivel de nuestro entorno en el sentido más amplio.

Cuando nos convertimos en practicantes de Reiki comenzamos a irradiar ese cambio a todo lo que nos rodea y con esto estamos cumpliendo con lo que fue en definitiva el propósito de Usui al crear ese sistema: estar cada vez más cerca de la felicidad.

Imagen: Alejandro Mallea

4. ¿Se puede estudiar Reiki de forma online?

¿Se puede estudiar Reiki de forma online?

Parece ser que de un tiempo a esta parte empezó a surgir una modalidad de enseñanza del Reiki que genera muchas controversias entre los maestros de Reiki: las iniciaciones a distancia, los cursos online y a distancia, etc. Es decir, la enseñanza de forma impersonal del Reiki.

Sabemos que Usui no necesitaba tocar a sus alumnos para practicarles las "reijus" o sintonizaciones, y también sabemos que no se realizaban solamente una única vez, sino que semanalmente en cada encuentro entre maestro y discípulos. Probablemente el sistema de iniciaciones de hoy sea muy similar al de Hayashi y más aún al de Takata. Sin embargo, ninguno de los dos inició gente a distancia: Hayashi optaba por cursados prolongados con prácticas en su clínica y Takata, por una cuestión de difusión y de tiempo, enseñaba en forma de seminarios intensivos de un día o un fin de semana.

Aceptemos hipotéticamente por un momento que nuestra habilidad para enviar Reiki a distancia supone una capacidad de iniciar a distancia también (lo cual no sería del todo descabellado). Creo que el hecho de iniciar a una persona que no conocemos personalmente o que conocemos pero no la tenemos al alcance de nuestras manos (literalmente hablando) atenta contra la difusión ética del Reiki, compromiso que hemos adquirido con nuestro maestro a la hora de convertirnos en maestros nosotros también. Este juramento implica enseñar Reiki a quien lo valore y de una manera que permita mantener vivo el sistema y en continua evolución.

Recordemos que siempre tenemos a nuestro alcance la modalidad de Takata: los seminarios de Reiki. Como ella misma decía (aunque referida a la práctica personal del Reiki): es mejor un poquito de Reiki que nada. Aplicado en este tema en particular, es preferible ver al maestro unas pocas horas un día pero llevarse la iniciación de manos de él directamente, a someternos a una eventual iniciación a distancia que en el mejor de los casos que funcione y sea posible (hecho que no me consta), el contacto entre alumno y maestro es completamente virtual y carente de contacto físico.

Hagamos este ejercicio: pensemos en varias generaciones de maestros dentro de un mismo linaje que a partir de ahora sean iniciados a distancia (repito: si es que eso es posible). ¿Suponen ustedes que la calidad y fidelidad de la transmisión de Reiki mejorará o empeorará con el correr de las generaciones? ¿Realmente los cursos online vienen a solucionar alguna problemática educativa insalvable hasta el momento? ¿O más bien se trata de aumentar de forma indiscriminada la cantidad de alumnos, "simplificando" al extremo la enseñanza del sistema a costa de sacrificar calidad para poder generar dinero en volúmenes mayores que los de la práctica personalizada?

Recordemos que la tecnología solamente nos es útil cuando es funcional a nosotros, por lo que debemos estar atentos y precavidos a que los avances de la comunicación, y esto puede sonar a frase hecha pero no por eso menos cierta, no nos alejen en vez de acercarnos.

Imagen: Nathan Larkin

5. Cursos regulares vs. cursos intensivos.

Cursos regulares vs. cursos intensivos.

La forma en la que se transmiten los conocimientos de Reiki es un tema estructural para la supervivencia de esta disciplina. Originariamente, se sabe que no había una línea clara que diferenciara a los pacientes de los alumnos de Usui. Usui realizaba armonizaciones o "reiju" de forma periódica, las cuales creaban un mayor bienestar en sus discípulos a la vez que los habilitaba a ser canales de Reiki. Estas "reiju" se repetían en cada encuentro porque Usui consideraba que cuanto mayor el número de armonizaciones que uno recibiera, mayor iba a ser la capacidad de conectarse con la energía y, por lo tanto, mayor el bienestar personal.

Con el tiempo, probablemente Hayashi haya creado lo que hoy se llaman "sintonizaciones" o "iniciaciones". Estas sintonizaciones perdieron ese carácter terapéutico que tenían las originales "reiju" de Usui, limitándose exclusivamente a un aspecto docente. Iniciaciones de este tipo fueron las que utilizó Hawayo Takata al introducir Reiki a occidente, por lo que nuestra creencia está íntimamente asociada al concepto de que la iniciación es un proceso breve.

El hecho de que hoy podamos iniciar en Reiki a un alumno en unos pocos minutos plantea la siguiente pregunta: ¿es mejor un cursado prolongado o un seminario intensivo de un día? Mi respuesta es que ambas modalidades son útiles porque nos permiten adaptarnos a distintos condicionamientos, sobre todo a cuestiones horarias. Veamos las características de ambos cursados:

  • Curso regular teórico-práctico, en modalidad quincenal, de duración variable (dependiendo del nivel): permite desarrollar los temas con mayor amplitud, dedicar jornadas enteras a prácticas guiadas y también algo que es muy importante como compartir experiencias que puedan surgir entre clase y clase; esto no significa buscar una finalidad de "terapia de grupo" pero sí es muy enriquecedor tanto para los otros compañeros como para mí como maestro. Esta modalidad es de mi preferencia siempre y cuando las circunstancias lo permitan, y con esto me refiero poder realizarla dentro de lo que es considerado el año lectivo, que en Argentina comprende aproximadamente los meses entre marzo y diciembre, con un receso invernal variable a mediados de año
  • Seminario intensivo de Reiki de una jornada: esta opción es de mucha utilidad porque permite desarrollar un nivel de Reiki en varios contextos que de otro modo sería imposible. Una de esas circunstancias es el verano, época durante la cual es muy probable que no podamos contar repetidamente con nuestros alumnos debido a los viajes por vacaciones. También puede darse el caso de que gente de pueblos, cuidades y hasta provincias aledañas dispongan de contadas ocasiones al año para poder realizar un viaje extenso para estudiar Reiki y aprovechen el verano o el receso de invierno para hacerlo. De igual manera, podemos ser invitados a viajar nosotros como maestros para dar seminarios en otros lugares, y esto podría involucrar viajar a lugares del exterior donde no haya todavía maestros de Reiki. En este último caso, los seminarios de Reiki pueden ser la diferencia entre poder formar escuelas locales de Reiki o que esos lugares continúen aislados de la práctica de Reiki.

Lo importante es que siempre tenemos una alternativa a la hora de aprender Reiki y que elegir una o la otra modalidad nos da la flexibilidad necesaria como para acercar este método a todo aquel que lo necesite.

Imagen: Jean-Etienne Minh-Duy Poirrier

6. Documental "Mensajes del Agua" (Masaru Emoto).

Mensajes del Agua.

Masaru Emoto es un investigador japonés quien, junto a Kazuya Ishibashi, comenzó a estudiar el efecto de las vibraciones (en forma de palabras, pensamientos y música) sobre el agua.

De joven, Emoto comenzó a sospechar que el agua podía captar y reflejar información de acuerdo al estímulo recibido. Esto llevó a definir un concepto ya existente en el idioma japonés: hado, que literalmente significa movimiento o vibración. Por extensión, Masaru Emoto define a hado como "el patrón vibracional intrínseco a nivel atómico presente en toda la materia, la unidad más pequeña de energía. Se sustenta en la energía de la conciencia humana".

Parte de sus experimentos consisten en tomar muestras de agua tanto de la canilla como de la naturaleza misma, congelarlas y tomar fotografías de sus cristales. El agua de la canilla presenta una estructura irregular y el agua tomada de los lugares naturales forma cristales hexagonales perfectamente equilibrados y geométricos.

No obstante, el objetivo principal de sus investigaciones es estudiar los efectos de las palabras, los pensamientos y la música en los cristales resultantes en el agua. Palabras como "guerra", "te odio" y "estúpido" generan caos en la estructura cristalina del agua mientras que palabras como "gracias", "paz" y "esperanza" producen los mismos cristales hexagonales del agua natural.

Del mismo modo, cuando las muestras de agua son expuestas a obras musicales como "Pequeña Serenata Nocturna" (Mozart), "Novena Sinfonía" (Beethoven) o Sinfonía del Nuevo Mundo (Dvorak) nuevamente aparecen dichos cristales hexagonales.

Estos descubrimientos confirman lo que hace mucho tiempo sabemos de forma empírica: nuestros pensamientos, palabras, acciones, intenciones, nuestra música, las formas geométricas que nos rodean, etc. influyen sobre nuestra realidad; este mismo concepto es el que toma la física cuántica, definida como "la física de las posibilidades".

Ante este panorama, nos vemos obligados a realizarnos ciertas preguntas y planteos. ¿Es sano lo que tomamos? ¿La música que escuchamos? ¿Lo que comemos? ¿La gente que nos rodea? ¿Nuestros pensamientos nos benefician? ¿Qué leemos? ¿Qué miramos? ¿Nuestro trato hacia los demás es amable? ¿Y el trato hacia nosotros mismos?

Pensemos en el experimento del arroz, por ejemplo. La etiqueta con la palabra "estúpido" hizo que el arroz tomara un color negro y despidiera un olor nauseabundo. Transportémoslo a la situación en la que un padre le dice a su hijo "estúpido" ¿Qué forma tendrían los cristales del agua contenida en ese chico? Ahora supongamos que esa misma situación se da de forma diaria por unos 15 o 20 años. ¿Cuál será la estructura emocional de ese hijo? ¿Y la del mismo padre? ¿Y la del resto de su familia?

Mi intención como Maestro de Reiki es ayudar a mis alumnos y pacientes a tomar conciencia del poder de su intención y contribuir a que logren la seguridad y libertad necesarias para que puedan emplearla en beneficio tanto propio como de su entorno. Nivel tras nivel ellos me demuestran que cuando comienzan a poner en movimiento esa energía genuina de cambio, sus entornos también lo notan y reaccionan en consecuencia. El contenido de este documental es absolutamente coincidente con la práctica del Reiki ya que una de sus aplicaciones es la de energizar nuestra agua.

Antes de pasar a los cuatro videos de la entrevista completa a Masaru Emoto llamada "Mensajes del Agua", quiero dejarles esta síntesis de los conceptos más importantes que verán en ella. Ellos son:

  • * El agua tiene la capacidad de retener información y puede curar.
  • * El agua de la canilla rara vez presenta cristales armónicos.
  • * A diferencia del agua de la canilla, el agua natural produce bellas estructuras de cristales de hielo.
  • * Todo vibra, y vibración es sinónimo de energía.
  • * Los cristales hexagonales representan la fuerza vital de la Madre Naturaleza.
  • * La ausencia de cristales hexagonales significa que la fuerza vital ha sido puesta en peligro energéticamente.
  • * La música es vibración. Si exponemos el agua a la música, su estructura cristalina cambiará.
  • * Estoy convencido de que la música fue creada para hacer que nuestra vibración volviera a su estado intrínseco (de armonía).
  • * Estoy seguro de que la música es una forma de curación antes que una expresión artística.
  • * Las palabras retienen la información vibracional y el agua nos demuestra el poder oculto tras ellas.
  • * En respuesta a las palabras y pensamientos (de amor y gratitud) de los participantes, el agua de la canilla de Tokio produjo un cristal perfectamente equilibrado.
  • * A través de la cristalización, el agua nos está diciendo que puede actuar como nuestro espejo, que puede reflejar el pensamiento humano.
  • * Experiencias similares se lograron con arroz: aquel que estaba expuesto a palabras de amor y gratitud se conservó por más tiempo.
  • * Todo lo que está en sintonía con la naturaleza se manifiesta como una estructura hexagonal preciosa, ese es el mensaje que el agua intenta transmitirnos. Por eso es muy importante que el agua que nos rodea produzca cristales hexagonales.

Este es el video completo: Ver en YouTube

Imagen: uniccus

7. El desafío de aplicar el Reiki a nuestra vida.

El desafío de aplicar el Reiki a nuestra vida.

El mayor desafío para quienes practicamos y enseñamos alguna disciplina espiritual es llevarla a cabo en nuestras vidas. Es sabido que uno verdaderamente enseña con el ejemplo y no con lo que dice; en otras palabras, no es lo mismo poseer un conocimiento que tener la sabiduría de poder aplicarlo en uno mismo.

Cuántas veces hemos escuchado la frase "haz lo que yo digo mas no lo que hago". Evidentemente, tal dicho tiene una razón por la cual perduró (y perdurará) en el tiempo. Ese motivo radica precisamente en el desafío que propone el hecho de involucrarse con lo que uno pregona y aplicarlo en la propia vida; en definitiva, procesar ese conocimiento y ponerlo en acciones.

El Reiki tiene múltiples beneficios para sus practicantes, que no se basan en un creencia, dogma o en el discurso mismo, sino en experiencias. Lo que une a los reikistas no es el conocimiento enciclopédico, sino sus vivencias, lo que han podido lograr gracias a este método. Nosotros como difusores del Reiki debemos tomar el conocimiento y "bajarlo" a la tierra, que es el lugar en el que vivimos. Cuando hablo de bajar me refiero a beneficiarse realmente de la energía y los cambios que ella propone a nivel de nuestra vida cotidiana y no quedarse solamente en la teoría o en el concepto equivocado de que el Reiki es una técnica para evadir la vida en la tierra y quedar flotando en una nebulosa de conceptos espirituales abstractos. Recordemos que el Reiki fue creado como un método esencialmente práctico para alcanzar la felicidad.

Aunque vivimos en una sociedad de consumo que propone vivir de las apariencias, a nivel energético y espiritual de nada sirven las palabras extrañas o las explicaciones complejas si, en el caso de los Maestros y terapeutas, no ofrecemos un camino directo al interior de cada uno de los alumnos o pacientes, y eso solamente se logra cuando uno ha hecho lo propio. En tal sentido, también es sumamente importante recibir sesiones de Reiki y de cualquier otra terapia con la que tengamos afinidad, ya que esto nos permite continuar con nuestro desarrollo personal a la vez que nos fortalece a todo nivel.

Los Maestros y terapeutas de Reiki (y de cualquier otra técnica) deben elegirse por su energía personal, por lo que dicen y sobre todo, por lo que hacen. En nuestra percepción, debe ser coherente lo que dice y lo que podemos ver en él o ella. La energía de una persona que ha trabajado con sí misma se nota tanto en la mirada, en las acciones, por cómo enseña y sobre todo en la calidad de energía que transmite durante un tratamiento. Adicionalmente, llevar una vida mínimamente ordenada, practicando el autotratamiento (la base de la práctica del Reiki) y también recibir sesiones de otras personas nos permite canalizar una mayor cantidad y más efectiva energía; cuanto mayor bienestar tenemos, mayor es aquel que podemos generar en el otro.

Esto debe plantearse el interesado en estudiar Reiki: ¿estoy dispuesto a practicar el autotratamiento, a tener la paciencia necesaria para lograr los cambios deseados? y principalmente: ¿estoy dispuesto a tomar las decisiones que cambiarán mi vida? La diferencia entre tener conocimiento y poseer Sabiduría reside entonces en llevar a la práctica conceptos tales como amor, solidaridad, bien común, honestidad, lealtad, justicia, etc. tanto como nos sea posible.

Imagen: KDafalias

8. Principio Taoísta de la "No Acción" (Wu Wei).

Principio Taoísta de la 'No Acción' (Wu Wei).

La traducción literal "no acción" en realidad significa "no forzar". Hacer las cosas aplicando el principio Wu Wei es entonces realizarlas de modo natural, sin fuerza.

Nuestra sociedad nos enseña precisamente todo lo opuesto, es decir, a insistir y forzar, y a actuar contra la naturaleza, no a favor de ella. No entender este precepto espiritual nos llevará a un estado de pelea, frustración y desgaste.

Lejos de ser una práctica fácil es considerada la mayor virtud (y con razón) en el Taoísmo; es la acción perfecta libre de la violencia que conlleva aquella dirigida a satisfacer un deseo personal. En tal sentido, nos llevaría a accionar sin la pretensión de recibir un resultado determinado; en la acción misma está la recompensa, la conformidad, la retribución.

En diciembre de 1971, el filósofo, practicante de artes marciales y actor norteamericano Bruce Lee (San Francisco, 27 de noviembre de 1940 - Hong Kong, 20 de julio de 1973) dijo:

"No te establezcas en una forma, adáptala y construye la tuya propia, y déjala crecer, sé como el agua. Vacía tu mente, sé amorfo, moldeable, como el agua. Si pones agua en una taza se convierte en la taza. Si pones agua en una botella se convierte en la botella. Si la pones en una tetera se convierte en la tetera. El agua puede fluir o puede chocar. Sé agua amigo mío".

Pensemos en la palabra "adaptarse" y cuánto nos cuesta hacerlo. Hacerlo tampoco supone resignarse, tal como dice el párrafo anterior, el agua misma puede chocar y arrasar, lo difícil es saber cuándo y cómo; pero el libro Tao Te King (Lao Tse) nos da la respuesta: naturalmente y sin forzar nada. ¿Pero por qué habla tanto de la naturaleza y del "éxito" que implica accionar a favor de ella? La respuesta es obvia: al actuar a favor de la naturaleza nuestras acciones tendrán la fuerza de ella.

Actuar de acuerdo al Tao es hacerlo transcendiendo la dualidad Yin/Yang, en consonancia con esa tercera fuerza conciliadora que une ambos principios complementarios: el Tao (Dao, en japonés) es ese flujo que fluye lenta pero constantemente por el universo, y que mantiene todo en orden y en equilibrio. El Qi es la fuerza universal y el Tao es el flujo de dicha fuerza; actuar de acuerdo al Tao es hacerse uno con él, con la Ley Suprema, que en otras religiones es llamado Dios.

Como toda enseñanza espiritual es aprendida únicamente cuando podemos aplicarla en nuestras vidas, más allá del aspecto filosófico de este principio, en el sentido práctico probemos de accionar sin forzar nada, y si realizamos alguna acción forzada, aprendamos a ver los límites que el Universo mismo nos impondrá y tomemos una dirección diferente. Si actuamos de acuerdo a lo que nos dicta nuestra esencia y lo hacemos en favor de las fuerzas naturales, sin forzar, habremos aprendido lo más cercano que existe a una fórmula genérica de la felicidad.

El previamente mencionado libro "Tao Te King" cita este principio de no acción en los siguientes párrafos:

X.

Unir cuerpo y alma en un conjunto
del que no puedan disociarse.
Dominar la respiración hasta hacerla
tan flexible como la de un recién nacido.
Purificar las visiones hasta
dejarlas limpias.
Querer al pueblo y gobernar el Estado
practicando el no-hacer.
Abrir y cerrar las puertas del cielo
siendo como la mujer.
Conocer y comprenderlo todo
usar la inteligencia.
Engendrar y criar,
engendrar sin apropiarse,
obrar sin pedir nada,
guiar sin dominar,
esta es la gran virtud.

XVII.

El gran gobernante pasa inadvertido por el pueblo.
A éste sucede el que es amado y elogiado por el pueblo.
Después, el que es temido.
Y finalmente, el despreciado.
Si no hay una confianza total,
se obtiene la desconfianza.
El gran gobernante practica el no-hacer
y así, a la obra acabada sigue el éxito.
Entonces, el pueblo cree vivir según su propia ley.

XLIII.

Lo más blando del mundo
vence a lo más duro.
La nada penetra donde no hay resquicio.
Por esto conozco la utilidad de la no-acción.
Enseñanza sin palabras.
Eficacia en la no-acción.
Pocos en el mundo llegan a comprenderlo.

XLVIII.

Por el estudio se acumula día a día.
Por el Tao se disminuye día a día.
Disminuyendo cada vez más
se llega a la no-acción.
Por la no-acción
nada se deja sin hacer.
El mundo siempre se ha ganado sin acción.
La acción no es suficiente para ganar el mundo.

LVII.

Con rectitud se gobierna el Estado.
Con sagacidad se lucha en la guerra.
Con la no-acción se conquista el mundo.
Cómo lo sé?
Por esto:
Cuantas más limitaciones y prohibiciones haya,
más pobre será el pueblo.
Cuantas más armas,
mas desorden habrá en el reino.
Cuanta más astucia,
mas hechos extraños ocurren.
Cuantas más leyes y decretos,
más ladrones aparecen.
Por esto el sabio dice:
Yo nada hago
y el pueblo por sí mismo progresa.
Yo quedo en la quietud
y el pueblo por sí mismo mejora.
Yo no negocio
y el pueblo por sí mismo se enriquece.
Yo nada deseo
y el pueblo por sí mismo vuelve a la sencillez.

Imagen: Sitomon

9. ¿Qué significa ser Maestro de Reiki?

¿Qué significa ser Maestro de Reiki?

Cuando hablamos de un Maestro de Reiki nos referimos a una persona que recibió, de manos de otro Maestro, la capacidad de iniciar y formar reikistas, es decir, alguien que está capacitado y habilitado para enseñar el sistema Reiki.

En este sentido, un Maestro de Reiki no es una persona que logró tan elevado nivel espiritual que se hizo merecedor del título (como podría ser el término "sensei" en Japón, que es una calificación que se gana), sino que se refiere a la docencia y enseñanza del método.

Como Maestros de Reiki formamos parte de una comunidad junto a todos los otros Maestros del mundo y a la vez estamos unidos con el pasado y la tradición a través del linaje. El linaje es la serie de iniciaciones que nos une con Mikao Usui, el creador del sistema. En otras palabras, los niveles de mi linaje (en forma ascendente) lo conforman mi Maestro, el Maestro de mi Maestro, y así sucesivamente hasta llegar al escalón más alto que es Usui.

Mi linaje es el siguiente:

  • Mikao Usui (Japón)
  • Chujiro Hayashi (Japón)
  • Hawayo Takata (Japón)
  • Phillys Furumoto (Estados Unidos)
  • Carol Farmer (Estados Unidos)
  • Leah Smith (Estados Unidos)
  • William Lee Rand (Estados Unidos)
  • Claudio Márquez (Argentina)
  • Sebastián González Dogliotti (Argentina)

Esta pertenencia a su vez nos compromete a resguardar el sistema y a transmitirlo respetando lo que nos fue enseñado, siempre a través de la claridad y la verdad. Uno de estos compromisos es, por juramento, no utilizar la enseñanza del Reiki como bien de intercambio. A su vez, también tenemos obligaciones para con nuestros alumnos. La principal es ser generosos con nuestro conocimiento, ya que retener información no es ético y perjudica de forma notable al sistema con el correr de las distintas generaciones de Maestros.

Para cumplir su tarea, el Maestro de Reiki tiene a su disposición las iniciaciones. Una iniciación es el punto de partida a través del cual el Maestro (de la disciplina que sea, no solamente de Reiki) le indica el "camino" al alumno para que por su propia cuenta lo recorra y viva las experiencias que están esperando por él. En Reiki, este camino es la cualidad de ser canal de Energía Universal para toda la vida.

A través de la utilización de esta nueva capacidad sobre nosotros mismos van a producirse cambios en nuestras vidas que serán únicos para cada reikista y en esto precisamente consiste la experiencia propia. Un Maestro podrá contar sus experiencias personales, transmitir consejos fruto de su práctica individual pero lo más importante es experimentar por nuestros propios medios los conocimientos recibidos, proceso que todo Maestro debe incentivar en sus alumnos.

Imagen: Reginald Pentinio

10. Preceptos espirituales del Reiki. ¿Qué son y cuál es su origen?

Preceptos espirituales del Reiki. ¿Qué son y cuál es su origen?

Los preceptos espirituales del Reiki son una serie de cinco pautas de vida que creó Mikao Usui basándose en el Rescripto Imperial sobre Educación, escrito por el tutor principal del emperador Meiji, Nagazane Motoda, el cual fue promulgado el 30 de octubre de 1890.

Usui les pedía a sus alumnos que repitieran los preceptos dos veces por día, por la mañana y por la tarde, para ayudarlos en su práctica diaria de cultivar su espiritualidad. Los cinco preceptos espirituales del Reiki son los siguientes:

Kyo dake wa okolu na - Sólo por hoy no te enfades.

Kyo dake wa shinpai suna - Sólo por hoy no te preocupes.

Kyo dake wa kansha shite - Sólo por hoy sé agradecido.

Kyo dake wa goo hage me - Sólo por hoy trabaja duro.

Kyo dake wa hito ni shinsetsu ni - Sólo por hoy sé amable.

Una interpretación menos literal y más abierta de dichos preceptos que les propongo es la siguiente:

Sólo por hoy, deja de lado el enojo.

Sólo por hoy, libérate de preocupaciones.

Sólo por hoy, demuestra gratitud por las bendiciones en tu vida.

Sólo por hoy, dedícate a tu trabajo con devoción y honestidad.

Sólo por hoy, honra a tus semejantes y sé amable con ellos.

Rescripto Imperial sobre Educación

Este Rescripto hace hincapié en la lealtad hacia la jerarquía de la familia, exige a todos los súbditos perseguir el interés público, con especial énfasis en el cumplimiento de las obligaciones sociales más que obligaciones privadas, y demanda completa subordinación y devoción hacia el estado y el trono, así como un amor incondicional hacia su país.

30 de octubre de 1890 (23er año de la Era Meiji).

Sabed, vosotros, Nuestros súbditos, que:

Nuestros antepasados ancestrales han fundado Nuestro Imperio sobre una base amplia y duradera, y han implantado la virtud de manera firme y profunda; Nuestros súbditos siempre unidos en lealtad y piedad filial, de generación en generación, han ilustrado su belleza.

Esta es la gloria del carácter fundamental de Nuestro Imperio, y aquí yace la fuente de Nuestra educación. Vosotros, Nuestros súbditos, sed filiales con vuestros padres, afectuosos con vuestros hermanos y hermanas; como esposos y esposas sed armoniosos, y leales como amigos; llevad con vosotros la modestia y la moderación; extended vuestra benevolencia a todos; buscad el aprendizaje y cultivad las artes, y luego, desarrollad las facultades intelectuales y perfeccionad los poderes morales; más aún, fomentad el bien público y promoved las leyes; en caso de emergencia, ofreced vuestra ayuda al Estado con valentía; y de esa manera guardad y mantened la prosperidad de Nuestro Trono Imperial, coetáneo del cielo y la tierra.

Así, no sólo seréis Nuestros buenos y fieles súbditos, sino que por vosotros, resultarán ilustres las mejores tradiciones de nuestros antepasados.

El camino aquí trazado, por cierto, es la enseñanza que nos han legado Nuestros Antepasados Imperiales, para ser cumplida por Sus Descendientes y súbditos, infalible para todas las épocas y verdadera en todo lugar. Es Nuestro deseo depositarla en el corazón, para que todos podamos alcanzar la misma virtud.

Imagen: Danzan

11. El poder de la intención.

El poder de la intención.

Es frecuente leer en algunos autores que Reiki es una energía que se conduce por sí misma, hacia donde más se necesita. Esto es cierto, pero nos encontramos con la posibilidad de conducir la energía por medio de nuestra voluntad.

Por otro lado, tenemos la idea de que Reiki funciona aún en las personas que descreen de su eficacia. Para aclarar este punto necesitamos hacer dos aclaraciones:

  1. 1. Reiki no es cuestión de fe, existe y es muy efectivo.
  2. 2. Una persona que no crea que un tratamiento de Reiki va a hacerle bien (y podemos hablar de cualquier otra hecha sin convencimiento), no mejorará en absoluto. Es decir, una persona que no está convencida es una persona "cerrada", y mi experiencia personal me dice que en estos casos es muy poco lo que se puede hacer, precisamente por esa barrera que hay entre Reiki y ella.

Al momento de recibir un tratamiento, una persona que nos cuenta abiertamente su problema tiene muchas más probabilidades de mejorar que otra que adopte una actitud contraria, porque eso significa que se han vencido represiones y negaciones, es decir, la conciencia y la apertura es mayor.

Como reikistas, tenemos la herramienta de la intención, la cual nos permite guiar la energía con un fin en particular, que puede ser tratar un aspecto mental o emocional, alguna parte del cuerpo en particular, el pasado personal, cambiar un hábito, etc.

Por eso yo sostengo que si bien Reiki efectivamente se dirige naturalmente hacia los ámbitos fuera de equilibrio, ayuda muchísimo "abrirle las puertas" para que no tenga que "romper las ventanas". ¿Qué quiere decir esto? Cuando uno está más dispuesto a ser ayudado, se vuelve más permeable y Reiki actuará mejor.

Ahora, ¿qué pasa ante una persona que no quiere ser ayudada? A la hora de evaluar el nivel de receptividad, podemos evaluar 3 casos:

  1. 1. La persona abiertamente manifiesta sus deseos y su confianza de estar mejor: seguramente este paciente aprovechará su tratamiento (recordemos que nunca debemos asegurar resultados). En un caso así no tendremos mayor dificultad en utilizar nuestra intención para conducir la energía y las sensaciones de bienestar probablemente sean manifiestas.
  2. 2. La persona no cree en Reiki, se somete al tratamiento por obligación (algún familiar que pidió turno por ella, por ejemplo) y se muestra nada comunicativa de su caso: lo más probable es que no experimente sensación alguna y que abandone su tratamiento al cabo de la primera sesión. Podemos decir que ejerció su libre albedrío (en este caso, voluntad de no dejarse ayudar) y que por mucha dedicación e intención que pongamos en nuestra práctica, la energía parece "rebotar".
  3. 3. El paciente muestra un grado elevado de reserva, duda acerca de la eficacia de Reiki, pero quizás por necesidad propia acepta ser tratado: este es un caso en el que Reiki tendrá que hacer uso de su capacidad de dirigirse sola hacia donde más se la necesite y de ese modo abrirse paso entre las barreras energéticas (de voluntad) del paciente.

Principalmente en este último caso puede darse lo que se denomina reacción radical. Como toda terapia, Reiki puede generar rechazos. Entre estas manifestaciones podemos encontrar la intensificación momentánea de algún dolor previo al tratamiento, mareos, dolores de cabeza, llanto, ganas de no continuar el tratamiento, etc. Debo aclarar que estas no son contraindicaciones de Reiki ni efectos secundarios, sino la consecuencia natural de atacar un conflicto energéticamente muy defendido (de difícil acceso a la conciencia).

La clasificación previa está hecha únicamente con un fin teórico, ya que todos poseemos todas esas cualidades de forma simultánea (la lucha entre los deseos de estar mejor o seguir igual), por lo que en la vida real encontraremos todos esos rasgos mezclados entre nuestros pacientes, y por supuesto, en nosotros mismos.

De todo lo antes expuesto podemos concluir que un tratamiento de Reiki es mucho más beneficioso cuando se suman y potencian las intenciones tanto del terapeuta como del paciente, a la vez que confiamos en que Reiki obrará, más allá de nuestras voluntades, siempre para el mayor beneficio del receptor.

Imagen: Matthew Kang

12. Precedente Histórico: Aprobada la Ley Nº 774 de Medicina Natural, Terapias Complementarias y Productos Naturales en Nicaragua.

Precedente Histórico: Aprobada la Ley Nº 774 de Medicina Natural, Terapias Complementarias y Productos Naturales en Nicaragua.

La Ley N° 774, Ley de Medicina Natural y Terapias Complementarias, es una legislación histórica que busca regular y promover las terapias complementarias en el país, integrando prácticas de medicina natural dentro del Sistema Nacional de Salud de Nicaragua. Esta ley permite el reconocimiento y la práctica de disciplinas como la acupuntura, la fitoterapia, la medicina homeopática, entre otras.

Leer la Ley N° 774 en el sitio oficial

Principales disposiciones de la ley:

1. Principio de libre acceso: La ley garantiza que los ciudadanos puedan acceder a las prácticas de medicina natural y terapias complementarias sin discriminación alguna.

2. Integración en el sistema de salud: La ley establece la integración de estas prácticas en el Sistema Nacional de Salud, con el fin de ofrecer alternativas de tratamiento que complementen la medicina convencional.

3. Certificación y regulación: Los profesionales de estas terapias deben estar debidamente certificados por las autoridades correspondientes para garantizar la calidad y seguridad de los servicios.

Derechos y responsabilidades

La ley también establece los derechos y responsabilidades tanto para los usuarios como para los prestadores de servicios de medicina natural y terapias complementarias.

Derechos del paciente: Acceder a información clara sobre los tratamientos disponibles y ser tratados con dignidad.

Responsabilidades de los profesionales: Cumplir con las normativas de formación y certificación establecidas por la ley, así como ofrecer tratamientos que no pongan en riesgo la salud de los pacientes.

Para más detalles sobre la implementación de esta ley, consulte el sitio web oficial del Biblioteca Nacional de Nicaragua.

13. Descreimiento, necesidad y cambio.

Descreimiento, necesidad y cambio.

No son pocas las veces que atendí a un paciente que de entrada me advierte sobre sus dudas acerca de los supuestos beneficios de Reiki.

Si bien Reiki es una terapia con casi 90 años de antigüedad, no debemos olvidarnos que su difusión en Argentina, y principalmente en Rosario, es muy reciente y probablemente no podamos remontarnos más allá de mediados de la década del '90. Por eso, parte de nuestra consulta diaria es presentar esta técnica a un público nuevo, necesitado de un enfoque distinto que complemente su visión del individuo como tal.

Como escribí en un artículo anterior, considero que la apertura y la confianza por parte del paciente son determinantes a la hora de comenzar un tratamiento de Reiki y muchas veces la necesidad sirve como motor que impulsa a la persona a romper algunas barreras culturales que lo alejan de un estado de bienestar posible.

Una actitud de desconfianza y cierre no es más que un método defensivo ante aquello que interpretamos como una amenaza o un peligro, y no necesariamente en perjuicio nuestro, sino también contra la concepción que tenemos de las cosas, que de modificarse nos haría "tambalear" nuestra estructura momentáneamente.

Una defensa implica un gasto de energía, y para vencer esa resistencia, necesitaremos servirnos de otra energía de mayor intensidad. Aplicado a un paciente, podríamos llamar esa energía necesidad. Como será de importante esta energía latente dentro de cada persona que, cuando los seres humanos se aprovechan de ella en forma deshonesta, les confiere una capacidad de influencia sobre los demás que de otro modo (por ejemplo, a través de la culpa) difícilmente podrían lograr.

El desafío para el terapeuta de Reiki reside en generar la mayor confianza posible en el paciente, siempre por el camino de la verdad, despejando la mayor cantidad de dudas posibles y planteando un tratamiento basado en la constancia y el compromiso del paciente para con él mismo; para este fin nos servimos del concepto de que podemos generar una parte muy importante de los cambios en nuestra vida, sin por ello negar que también estamos condicionados por otras circunstancias. También es muy útil marcar estas resistencias que vemos en la otra persona y mostrarnos compasivos para con esa actitud, entendiendo que en definitiva es una terapia en difusión y aceptando el hecho de que la consulta, en este caso en particular, es producto de un acto de necesidad de cambio muy profunda y no de una convicción interna.

Imagen: martinak15

14. Los maestros espirituales en nuestra vida cotidiana.

Los maestros espirituales en nuestra vida cotidiana.

Cuando pensamos en la palabra maestro, automáticamente pensamos en alguien que despierta admiración y respeto en nosotros, ya sea por su conocimiento, su generosidad, su capacidad de contener y guiar, etc. Pero no solamente las personas con estas capacidades tienen cosas para enseñarnos.

Mucha veces los maestros de la vida vienen a mostrarnos cómo no se actúa, es decir, encarnan el no ejemplo. Hay un dicho famoso que enuncia:

Los tontos nunca aprenden de sus errores, los inteligentes aprenden de los errores propios y los sabios aprenden de los errores de los demás.

Si actuamos con sabiduría, veremos que de los errores de los demás también se aprende. Más aún, es probable que en nuestra vida encontremos muy poca gente que nos merezca nuestra más absoluta admiración, pero no por eso debemos sentir que el resto no tiene nada para mostrarnos.

Ver maestros espirituales por todos los rincones implica entender que el otro también tiene experiencia de vida, cosas para decir, errores para cometer, aciertos, virtudes, defectos, diferentes puntos de vista que nosotros, etc. En definitiva, verlo como nuestro igual.

Por otro lado, la vida constantemente nos da posibilidades de recibir sabiduría de los demás. Estar verdaderamente alertas a estas señales implica la posibilidad de aprender una lección para siempre, sin necesidad de volver a vivir una situación una y otra vez. ¿Por qué habríamos de elegir nuevamente a una pareja maltratadora si la vez anterior entendimos que somos dignos de amor y respeto?

Es probable que recién cuando hayamos comprendido que todas las personas son sabios en potencia, encontremos un maestro espiritual digno de nuestra admiración y que cumpla con todas nuestras expectativas. Cuando lo encontremos, ese maestro nos recordará nuestra misión de valorar a todos los seres humanos y las enseñanzas que traen consigo.

Si logramos ver la vida de esta manera, nos sorprenderemos de la cantidad de enseñanzas que nos aguardan constantemente en la cotidianeidad. De este modo, vivir se convertirá en una aventura y no en algo rutinario y tedioso, carente de motivaciones.

Imagen: h.koppdelaney

15. ¿Qué es una Iniciación o Sintonización de Reiki?

¿Qué es una Iniciación o Sintonización de Reiki?

En los comienzos del Reiki, Mikao Usui (su creador) empleaba un sistema de iniciaciones denominadas "reijus". Las reijus eran iniciaciones periódicas que él brindaba a sus alumnos en cada encuentro con el fin de aumentar su capacidad de canalización. Debido a la periodicidad de las reijus, la línea divisoria entre alumnos y pacientes no estaba demasiado clara, ya que además de iniciaciones podemos considerarlas tratamientos.

Una iniciación o sintonización es aquel ritual sagrado a través del cual el Maestro forma otros reikistas. En el fondo, es una gran limpieza energética y espiritual que permite que una persona que no ha sido iniciada se convierta de por vida en reikista. Cada uno de los niveles de Reiki conlleva su debida iniciación al comienzo del curso, para que a partir de ese momento los alumnos lleven adelante su autotratamiento, que es la forma en que un reikista se beneficia de esta energía.

Mikao Usui era de familia samurai, por lo que tuvo acceso a la mejor educación y recibió entrenamiento en artes marciales. A mediados de la década de 1910, Usui ya estaba enseñando un sistema que precedió al Reiki y que era muy similar a él, por lo cual, en 1922 decidió realizar una meditación y ayuno en el monte Kurama, cerca de Kyoto. El día 21, Usui recibió una luz muy intensa en su frente que acentuó sus capacidades sanadoras por lo que podemos decir que se autoinició a través de un proceso espiritual muy largo y profundo que culminó con dicha experiencia.

En la actualidad, la iniciación es una forma práctica de habilitar al reikista para comenzar a relacionarse con esta energía, tanto en beneficio propio como de los demás. Semejante activación del sistema energético (sistema de chakras) permite que la persona vuelva a conectarse con esa fuente de energía de la cual nunca debió alejarse, pero por motivos culturales, religiosos, etc. terminó distanciándose. Recibir una iniciación es reconciliarse con el poder interno de modificar nuestras vidas y de sentirnos cada día más plenos; es una llave que abre la puerta de un camino que ahora ofrece muchas más posibilidades que antes, el cual transitaremos de forma consciente y confiada para descubrir qué tiene para ofrecernos.

Iniciar a un alumno es un proceso breve, el cual puede generar bostezos, pesadez y hasta llanto (entre muchas otras sensaciones), dado que es una experiencia profunda y liberadora. A partir de ese momento, nuestras vidas comienzan a tomar otro rumbo, y gradualmente nuestro camino de desarrollo personal se torna cada vez más evidente y claro. Esa es la función del Reiki: guiarnos y proveernos la energía suficiente para tomar las decisiones que nos permitan recorrerlo de forma natural, para beneficio nuestro y de quienes nos rodean.

Imagen: ahisgett

16. El sano ejercicio de proyectar una situación en el tiempo.

¿Qué es una Iniciación o Sintonización de Reiki?

Muchas veces escuchamos hablar de nuestra esencia, de hacer lo que nos dicta el corazón, nuestra guía interior, etc. Sin dudas, este hábito debe atraer toda nuestra atención al momento de decidir emprender un cambio de vida dado que dicho cambió se sostendrá de él.

Si bien en un primer momento esto puede sonar complicado, nos encontraremos muchas veces con que escuchar nuestra esencia es mucho más fácil de lo que pensamos y que dicha tarea está completamente a nuestro alcance.

La guía de nuestra propia esencia se vuelve invalorable en aquellos momentos en los que debemos tomar una decisión sin saber exactamente qué necesitamos, y acá llegamos a un punto fundamental: uno no puede encontrar lo que no está buscando. Wayne Dyer, doctor en psicología y autor de numerosos bestsellers de autoayuda, escribió lo siguiente en su libro "Tus zonas mágicas": Nunca se tiene suficiente de lo que no se necesita.

Desconozco si esta frase es una creación de él mismo, pero el sentido de la misma es que no podemos crear nada que no hayamos imaginado antes, como tampoco es sensato pretender un cambio sin saber hacia dónde queremos dirigirnos, porque tal emprendimiento nos generará una sensación constante de insatisfacción y falta de rumbo; pensemos en alguien que sale a la ruta con su auto sin saber hacia dónde va: nunca sentirá que llegó a destino porque en realidad al momento de partir no se propuso llegar a ningún lado.

Existe un ejercicio muy simple que nos ayudará a tomar decisiones sustentadas en lo que verdaderamente necesitamos; nuevamente me refiero al necesitar como una instancia diferente al querer. Siempre que no estemos seguros acerca de sostener una situación, prolonguémosla en el tiempo tal cual se da en el presente y ahí obtendremos la respuesta que tanto ansiamos. Si, por el contrario, guardamos la esperanza de un cambio, evaluemos si nos basamos en elementos reales, y en caso afirmativo nuevamente proyectemos en el tiempo la situación presente hasta que ese cambio se dé y veamos si estamos dispuestos a dicha espera.

Por ejemplo, supongamos que nos encontramos en una relación de pareja que no sabemos si necesitamos prolongarla, y por más que lo intentamos, no logramos descifrar lo que nos dice nuestro corazón. Ahí podríamos establecer el siguiente diálogo con nosotros mismos:

P: ¿Qué es lo que me genera malestar?
R: Que mi pareja vuelve a casa enojado/a y me trata muy mal.
P: ¿Está trabajando sus emociones con algún tipo de terapia?
R: No.
P: ¿Muestra intenciones de hacerlo en un futuro cercano?
R: No lo creo.
P: ¿Tomará alguna medida en un futuro más lejano?
R: No lo sé, ojalá que lo haga.
P: ¿Cuánto estoy dispuesto/a a esperar un eventual cambio?
R: Muy poco, ya no aguanto más esta situación.
P: ¿Qué pasa si no cambia?
R: No quiero ni pensar en eso, no podría vivir sin él/ella.
P: ¿Estoy dispuesto a vivir así los próximos 10 (20, 50...) años?
R: No.

Este ejercicio, lejos de pretender simplificar situaciones complejas (tanto como para dejarnos momentáneamente en un estado de indecisión) propone un diálogo interno, contemplando todos los elementos de la situación actual y nuestras impresiones más genuinas y sinceras, por eso aconsejo realizarlo en un ambiente de tranquilidad y relajación. En este ejemplo doy por entendido que el motivo del enojo es ajeno a la relación de pareja, en cuyo caso tendríamos que comenzar por asumir nuestra responsabilidad y trabajar en ello.

Pronto veremos que esa aparente incapacidad de escuchar a nuestra esencia era en realidad una limitación ilusoria, ya que aquello que verdaderamente necesitamos está en realidad mucho más a nuestro alcance de lo que podemos llegar a imaginar. Recordemos que siempre, aunque no parezca, en algún rincón de nuestro ser la sabiduría interna tiene indubitablemente definido qué es lo que necesitamos hacer y es nuestro derecho servirnos de ella.

El siguiente paso, una vez que nos escuchamos y nos sinceramos con nosotros mismos, es accionar en tal sentido y aquí nuevamente tenemos la opción de dejar todo como está u optar por cambiarlo (ejerciendo nuestro derecho al libre albedrío), aunque esta instancia quizás sea tema para un próximo artículo.

Imagen: h.koppdelaney

17. El rol del Reiki como herramienta de prevención en la salud.

El rol del Reiki como herramienta de prevención en la salud.

La población en general está tomando cada día más en cuenta las terapias holísticas por diversas razones, ya sea por su convicción en la efectividad de las mismas, por curiosidad y también como último recurso cuando todos los otros parecen no funcionar.

Como cualquier otra terapia, el Reiki funciona mejor cuando la dolencia es incipiente, es decir, cuando recién comienza. Y no solamente me refiero a salud física, sino también a la emocional, como puede ser una depresión o una adicción, la salud "relacional" si así queremos llamarla, etc.

Siempre debemos consultar con un especialista en el ámbito que necesitamos equilibrar, como puede ser un médico, un psicólogo, un kinesiólogo, etc. pero también tengamos en cuenta que detrás de cada uno de esos desequilibrios subyace el energético, y este tipo de visión es la llamada holística (integral).

Cuando ampliamos nuestra concepción del ser humano y nos ponemos a pensar detenidamente, el hecho de ver en una persona todos esos planos coexistiendo ya deja de sorprendernos para cobrar cada vez mayor sentido, y los problemas se abordan de una mejor manera, de forma interdisciplinaria. Por eso, a cada uno de ellos tenemos que asignarle la misma importancia en este complejo sistema que nos integra.

Por otro lado, cada uno de esos planos tiene sus tiempos, de modo tal que el Reiki puede acelerarlos, pero siempre dentro de límites razonables. En este marco, todas las mejorías que se producen bajo ningún concepto se enmarcan dentro la categoría de "milagros", sino de consecuencias lógicas de aumentar los volúmenes de energía de nuestro cuerpo, en el sentido más amplio.

Como analogía, pensemos que los seres humanos somos baterías, cada uno con su antigüedad y uso, y de esa combinación resulta un nivel determinado de energía almacenada. Con el tiempo, la capacidad de acumulación del "ki" (energía vital) disminuye y a eso debemos restarle lo que se invierte en resolver conflictos o enfermedades, lo que conlleva a consumir la energía ahorrada (pensemos en las enfermedades crónicas o en una pareja que discute todos los días por 20 años).

A este aspecto de la economía de nuestras energías me refería con el título de este artículo. Ya que el cuerpo tiene sus plazos y nuestras energías se gastan, tenemos que redoblar nuestros esfuerzos a la hora de atender esa necesidad que es mantener los volúmenes de energía elevados, sin necesidad de que tengan que caer de forma tan alarmante como para que recién ahí nos demos cuenta. De hecho, la llamada medicina preventiva procura (desde un enfoque complementario al del Reiki) que mantengamos nuestras energía elevadas y nuestros cuerpos lo más desintoxicados posible, fomentando una alimentación sana, la práctica de deportes, el buen descanso, la no utilización de drogas, alcohol y cigarrillos, etc.

El Reiki propone exactamente lo mismo, desde otro ángulo: cuando recibimos Reiki (o nos autotratamos) nuestros centros de energía funcionan más plenamente, colaborando con las funciones físicas, mentales, emocionales, sociales, etc. A medida que encontramos nuestro propio centro (al actuar acordemente a lo que nos dicta nuestra esencia) el rendimiento de nuestra energía es cada vez mayor y nuestra vida en su conjunto tiende cada vez hacia la plenitud.

En un contexto de equilibro emocional, de mirar hacia adentro, de respetarnos, de respetar al otro, de reconciliarnos cada vez con nuestro pasado, con nuestra familia y de aquietar nuestra mente, la salud física naturalmente va a dirigirse en el mismo sentido. Por eso, en la medida que podamos evitemos que nuestro cuerpo nos demande nuestra atención a gritos; como nos enseña la sabiduría popular, siempre es mejor prevenir que curar.

Imagen: Denis Defreyne

18. El miedo en las relaciones sociales.

El miedo en las relaciones sociales.

El desenvolvimiento y comportamiento social es sin dudas una de las razones que más motiva a las personas a acercarse a la práctica del Reiki. En este ámbito, hay diferentes situaciones que nos hacen sentir incómodos acerca del modo en que llevamos adelante nuestras relaciones familiares, amistades, de pareja, etc.

Muchos de estos hábitos fueron adquiridos en nuestra infancia de acuerdo a lo que hemos visto o cómo nos afectaron ciertos hechos, los cuales nos llevaron a tomar medidas y adoptar comportamientos que nos protegieron al creerlos "sanos" y que con el tiempo nos dimos cuenta de que no lo eran tanto.

Como en cualquier otra esfera de la vida, en las relaciones afectivas el desafío es encontrar el equilibrio que nos permita transitar cómodamente entre los extremos (en apariencia) de la desconfianza y la entrega absoluta (descuidando nuestra integridad); un comportamiento basado excesivamente tanto en un polo como en el otro nos generará incomodidad.

La desconfianza puede manifestarse en forma de timidez excesiva, llevándonos a rechazar el conocer gente nueva por miedo a que nos lastimen. En el caso de encontrarnos indefensos ante alguien, permitiremos cualquier tipo de maltrato voluntario o no por parte de la otra persona, que podría tomar la forma, por ejemplo, de violencia doméstica, tanto física como verbal. En estos casos, nuestra autoestima es tan baja que nos hace creer que no merecemos ser tratados de un modo diferente.

Si pensamos nuevamente en términos de equilibrio, vamos a darnos cuenta de que ambos extremos son parte de un mismo todo y por eso son opuestos únicamente en apariencia; ese todo que los une es el miedo. Tanto quien se aísla de lo social como quien se relaciona sin cuestionamientos ni defensas sanas, está gobernado por el miedo, ya que en definitiva ambas formas de relacionarse llevan al aislamiento, el sufrimiento y la soledad. ¿Acaso está más solo un maltratador que un maltratado? ¿Alguno de los dos tiene más miedo, enojo o frustración que el otro?

Sin dudas el poder paralizante del miedo en las relaciones sociales es muy fuerte, y siempre tenderá a alejarnos de la sociedad, aislarnos y hacernos vivir precisamente aquello de lo que queremos escaparnos, que es el daño a nosotros mismos, el sufrimiento. Una persona alejada de la sociedad experimenta la infelicidad en forma de soledad y alguien que no elige sus relaciones vivirá seguramente inestabilidad, dudas, desconfianza, engaños, etc.

Cuando logramos identificar el miedo que proyectamos en las relaciones, nuestras decisiones y comportamientos del pasado cobran sentido. Ante esto tenemos que ser compasivos con nosotros mismos para poder ver al otro de un modo diferente también. Todo comportamiento dañino está regido por el miedo. Quien miente lo hace por miedo, quien maltrata lo hace por miedo, y quien se paraliza y permite todo eso, también. En este tipo de relaciones surgen roles complementarios que adoptan las personas para perpetuar los vínculos: por cada maltratador hay alguien que permite ser maltratado, por cada demandante hay alguien que brinda más de lo que le resulta sano, etc.

En algún punto de nuestra vida, ese rol dejará de ser soportable y empezaremos a sentir una sensación de búsqueda y cambio. Para lograr relaciones más sanas, lo primero que tenemos que hacer es fortalecer nuestro interior para no tener necesidad de recubrir nuestro exterior; si algo está excesivamente protegido por fuera es porque lo de adentro es demasiado frágil.

El Reiki nos ayuda a correr el velo del miedo que nos impide ver con claridad nuestra situación actual. Al mismo tiempo, permite que poco a poco empecemos a tomar decisiones en genuino beneficio nuestro (y en consecuencia, de todos), modificando de forma consciente aquellas relaciones que ya no nos sirven o directamente alejándonos de ellas de forma selectiva, y no de todas las relaciones en general.

Uno de los primeros aspectos a trabajar es la autoestima, ya que solamente formaremos relaciones sanas cuando estemos convencidos de que las merecemos. Y esto no se aplica a las relaciones de pareja solamente, sino a las amistades, las relaciones de trabajo, familiares, etc.

Otro aspecto que nos ayudará enormemente es aprender a esperar ni más ni menos que lo que la otra persona puede brindarnos; esto no es despectivo ni calificativo, sino una medida defensiva sana que nos evitará desilusiones.

Para finalizar, otra enseñanza sumamente valiosa que tiene el Reiki es que los cambios debemos hacerlos por nosotros mismos, sin esperar que el otro también nos acompañe ni tampoco obligándolo a hacerlo. En este contexto, cuando elegimos tomar la decisión de modificar nuestras relaciones, debemos permitir que nuestro par también elija acompañarnos en el cambio o no. Por eso, cuando comenzamos un camino dentro del Reiki, ya sea como paciente o como alumno, algunas relaciones se fortalecen y otras simplemente se terminan, dejando lugar para que personas nuevas se incorporen a nuestra vida.

Imagen: Jekkone

19. Envío de Reiki a distancia: conexión recíproca entre el reikista y el receptor.

Envío de Reiki a distancia: conexión recíproca entre el reikista y el receptor.

La siguiente es una historia real que ocurrió en una clase de Segundo Nivel.

Nos dispusimos a practicar el envío de Reiki a distancia, recientemente aprendido. Cada uno de mis cuatro alumnos había elegido un receptor, asegurándose de que no estuviera realizando ninguna actividad peligrosa, para evitar cualquier tipo de inconvenientes en caso de producirse una relajación en quien iba a recibir.

Formamos una ronda, todos sentados y empecé a guiarlos en la respiración para poder hacer el envío en forma meditativa; en ese momento ya se percibía una energía muy especial, pero lo atribuí al calor que hacía en el ambiente, así que no le di mayor importancia.

Enviamos Reiki por aproximadamente media hora y luego pedí a mis alumnos que cerraran gradualmente el ejercicio. Luego, como es de costumbre, le pregunté a cada uno de ellos sus sensaciones durante el envío y me comentaron que en general había sido una experiencia intensa.

Recordemos que cuando realizamos este tipo de prácticas lo que buscamos es trascender las barreras del espacio, ya que energéticamente hablando dichas limitaciones no existen y son tan sólo una ilusión. Por supuesto que no siempre los hechos son tan explícitos como los que voy a detallar a continuación, pero muy probablemente todo reikista los ha vivido alguna vez, aunque no son un fin en sí mismos, sino manifestaciones naturales de conexiones que se dan a niveles muy profundos y fuera de nuestros cinco sentidos.

Si bien dos de mis alumnas tuvieron experiencias intensas (en los días posteriores al envío, la madre de una de ellas se sintió como hacía mucho tiempo no lo hacía), lo que me motiva a escribir es lo que ocurrió con los otros dos alumnos.

Uno de ellos relató que había elegido a su mamá para realizar el envío, y que había podido llevar adelante el ejercicio muy cómodamente y sin problemas. Mientras compartía su experiencia ante el grupo, encendió su celular (siempre que se realice alguna práctica de Reiki debe lograrse un ambiente lo más tranquilo posible) y recibió un alerta de una llamada perdida de su mamá mientras hacíamos el ejercicio, por temas completamente ajenos al Reiki. Por supuesto que el resto de los presentes asociamos, medio en broma medio en serio, la llamada con el envío que habíamos concluido recientemente.

Posteriormente, el otro alumno contó que había elegido como receptora a su pareja, y mientras también encendía su teléfono, se preguntaba a sí mismo, en forma de chiste, si también lo habrían llamado durante la práctica. Para su sorpresa (y la de todos nosotros), efectivamente su pareja lo había llamado dos veces, también por otras cuestiones que nada tenían que ver con el Reiki.

Estas situaciones, que invitan a pensar que son producto de la coincidencia o el azar, en realidad no lo son. En los planos energéticos más elevados, las conexiones son de otro tipo, desprovistas de todo miedo o censura mental, en un marco de completa relajación e impulsadas por la mejor de nuestras intenciones enfocada a ayudar a quien lo necesita.

Este tipo de técnicas (en las cuales se vencen las limitaciones espacio-temporales), existen en diferentes disciplinas, tales como los viajes chamánicos, viajes astrales, meditaciones para conectarse con el Yo Superior, etc.; en todas ellas se accede a planos que no son el físico con diferentes propósitos, como pueden ser adquirir alguna enseñanza, lograr un profundo estado de paz interior, conectarse con los verdaderos deseos esenciales, etc. En nuestro caso, el envío de Reiki a distancia (y también al pasado y al futuro), produce efectos similares. En definitiva, es entrar en un estado meditativo o de trance muy profundo para conectarnos con capacidades que durante la vigilia no ponemos en práctica.

Imagen: Don Christner

20. El instinto maternal y su capacidad para sanar.

El instinto maternal y su capacidad para sanar.

La siguiente historia refleja la magnitud del poder sanador de una madre cuando se conecta con el amor incondicional hacia su hijo, en este caso, viviendo un momento de desesperación extrema.

Este potencial, que en noticias como la siguiente parece presentarse de forma esporádica e infrecuente, reside en todos los seres humanos, más allá de géneros, nacionalidades, de tener hijos o no, etc.

Si es que esta mamá australiana no lo sabía con antelación, por medio de esta experiencia tomó conciencia para toda la vida de su potencial sanador, el cual residió en ella desde su nacimiento hasta manifestarse cuando se lo necesitó.

Esto es una prueba de la capacidad interna que desarrollamos a través del Reiki: despertamos a través de iniciaciones aquello que quedó "dormido" en nuestro ser pero que espera ser reactivado para nuestro bien y el de quienes nos rodean.

El Reiki le da una organización a la puesta en práctica de esta habilidad innata, nos provee de un camino, el cual nosotros recorremos de forma paulatina mientras nos familiarizamos cada vez más con nuestro poder de transformar la realidad.

Esta es la noticia:

Milagro: un bebé revivió gracias a las caricias de su madre Kate Ogg tuvo una última oportunidad para despedirse de su bebé prematuro después de que los médicos lo dieron por muerto, sin embargo horas después el milagro llegó.
Los padres australianos, Kate y David Ogg sorprendieron al mundo con su conmovedora historia de cómo resucitaron a su hijo declarado muerto por los médicos.
Los doctores le dieron a Kate la noticia más terrible que se le puede dar a una madre. Tras 20 minutos intentando salvar a su hijo, nacido prematuro con 27 semanas, le dijeron que no habían podido hacer nada por él, según publica el diario Daily Mail.
Kate, madre del pequeño Jaime recibió el cuerpo de su hijo para que se despida de él en privado.
Entonces llegó el milagro. Tras dos horas de caricias y palabras de amor de su madre, el bebé dio señales de vida y comenzó a moverse.
La mujer contó que tras los primeros movimientos, le untó leche materna con su dedo y el menor empezó a respirar mejor.
Al principio fue un pequeño soplo que los médicos calificaron de acto reflejo. Pero al poco, Kate le dio con su dedo un poco de leche materna y el pequeño comenzó a respirar. "Oh Dios mío... ¿qué está pasando?", exclamó. Después abrió los ojos, tendió la mano y agarró el dedo. Los médicos no podían creer lo que había sucedido.
La madre destacó la "técnica del canguro" pues asegura que el contacto corporal entre el pequeño y al madre es muy importante para los bebés enfermos.
Aunque este método nació hace 30 años en Colombia y ha sido ‘exportado’ a 25 países, hasta ahora se crearon unas guías, basadas en el trabajo con bebés prematuros, que unifican las técnicas aplicadas por los centros de atención.
Lo más cercano a la ‘unificación’ del método fue la resolución que hizo en el 2000 el Ministerio de Protección sobre Programas de Promoción y Prevención, que incluía las guías de atención al nacer.
La semana pasada, la Fundación Canguro y el departamento de epidemiología y estadística de la Universidad Javeriana expusieron las ‘Guías de práctica basadas en la evidencia’, para unificar el método y mejorar la atención a neonatos’.
El principal objetivo es que “todos (los programas) haremos lo mismo para garantizar a la población frágil una sobrevida hasta las 40 semanas y con calidad, hasta el año de edad”, dice María Isabel Ángel, de la Fundación Canguro.
La técnica se inspira en la gestación de los canguros, que terminan de formarse en una bolsa fuera del vientre de la hembra. En humanos, los padres recuestan al bebé, las 24 horas, verticalmente con las piernas sobre el pecho. Para evitar que él broncoaspire con el reflujo, el vómito o la leche materna, el adulto debe dormir semisentado, usar una faja para evitar dolores musculares y tener las manos libres. El neonato debe estar desnudo; el contacto piel a piel le dará mayor calor.

Fuente: ABC del Bebé.com

Imagen: Ivan Radulovich

21. Cuando el terapeuta de Reiki está mal anímicamente: ¿le transmite esa energía a su paciente?

Cuando el terapeuta de Reiki está mal anímicamente: ¿le transmite esa energía a su paciente?

Muchas veces cuando damos Reiki, y más aún si vivimos de esto, nos tocará atender pacientes en momentos anímicamente complicados para nosotros de nuestra vida personal. Me refiero a aquellos en los que nos encontramos desganados, preocupados, enojados o tristes debido a situaciones que varían desde, por ejemplo, tener el auto descompuesto hasta enfermedades o duelos familiares.

Si bien para realizar cualquier actividad es mejor estar alegre y de buen ánimo, en el caso de un terapeuta (y esto va más allá del reikista, extendiéndose a cualquier persona que trate con pacientes) esto toma un papel mucho más relevante, principalmente porque hay que estar muy dispuestos a escuchar problemas, guiar y transmitir Reiki, para lo cual la capacidad de concentración es fundamental.

Cuando nos encontramos en ese estado tenemos que ser sinceros con nosotros mismos y decidir si estamos en condiciones de llevar adelante una sesión, no tanto por una cuestión de transmitir sensaciones displacenteras a nuestro paciente, sino principalmente para asegurarnos de que gran parte de nuestra atención va a estar puesta en las necesidades de nuestro paciente.

Por supuesto que nunca podemos abstraernos completamente de nuestra vida fuera del consultorio, pero hay momentos en que la mayoría de nuestra energía está abocada a resolver algún conflicto, superar alguna tristeza, etc. que hace que la calidad de nuestras consultas se vea disminuida, simplemente porque vamos a estar con la cabeza en otro lado, y un terapeuta en realidad necesita exactamente lo opuesto, que es estar en el aquí y ahora.

Nosotros vamos a transmitir Reiki de todas maneras porque esa es nuestra intención, por lo que no hay riesgo de que en el tratamiento el paciente haga contacto con alguna energía nuestra que agrave su condición; no nos olvidemos que el Reiki es una técnica para brindar armonía y equilibrio, y que no se puede dañar con él. Eventualmente la persona podría percibir alguna señal de nuestro malestar tanto antes como durante la imposición de manos (por ejemplo al notar una mirada extraña en nuestro semblante o alguna visualización o sensación física, respectivamente) pero yo me preocuparía más de que piense que lo estoy atendiendo sin ganas porque no sonrío a que perciba una sensación de angustia mía durante la aplicación de Reiki, ya que esto es estadísticamente mucho más infrecuente.

En cualquier caso, experiencias de este tipo no generan mayores consecuencias que el paciente no disfrute la sesión como generalmente suele hacerlo; nunca vamos a agravar la condición de nuestro consultante porque, repito, la energía que estamos emitiendo tiene el sello de nuestra mejor intención, ya que de eso se trata ser reikista.

Si bien yo nunca suspendí un turno por cuestiones anímicas, alguna vez le dije a un paciente que prefería no darle Reiki esa sesión porque no estaba en condiciones anímicas. Si disponemos de alguna otra terapia (en mi caso, el testeo muscular de precisión), y sentimos que estamos en condiciones de brindarla porque nos demanda menos u otro tipo de concentración que el Reiki, podemos usarla en su reemplazo. Por el contrario, si no disponemos de ninguna otra técnica holística o directamente sentimos que no podemos ejercer nuestro trabajo profesionalmente porque una situación nos abruma y supera, lo mejor es ser honestos con nosotros mismos y con el paciente y reprogramar el turno para otro momento anímicamente más favorable para nuestra práctica profesional.

Imagen: Maria Ivarsson

22. Reiki y espiritualidad.

Reiki y espiritualidad.

Ya sabemos que el Reiki tiene múltiples beneficios, entre ellos mejoras físicas, mentales y emocionales, pero lo que nos ocupa hoy es el modo en que nos ayuda a cultivar una espiritualidad cada vez más firme y abarcativa.

Desde mi punto de vista, espiritualidad y religión no necesariamente van de la mano, sino que es algo que se construye en la medida que nuestra existencia cobre un sentido único y distinto al del cualquier otra persona y también que ese rol en este mundo esté enmarcado en un plan aún mayor a nosotros que nos incluya de manera absolutamente necesaria.

Todos quienes hemos llegado al Reiki lo hemos hecho para crecer y para ampliar nuestra concepción de la vida. En el plano espiritual, esta técnica nos devuelve de forma gradual la capacidad de modificar nuestra realidad. A medida que nos sentimos cada vez con más poder de sanar nuestro pasado, aceptar nuestro presente y modificar nuestro futuro, aumenta nuestra sensación de que tenemos mucho más poder del que creíamos.

Cuando nos sentimos poderosos, nuestra confianza crece, lo que trae como consecuencia una seguridad cada vez mayor de que nuestra existencia en la tierra, que hasta ese momento podía o no tener sentido alguno, es absolutamente indispensable y que no es por casualidad que estamos en este mundo.

No buscamos encontrar un único propósito de nuestra vida, porque personalmente sostengo que a lo largo de nuestra existencia llevamos a cabo tantas acciones y omisiones que los efectos y las consecuencias que generamos son directamente imposibles de medir, pero lo más natural en un camino iniciado en el Reiki es que día a día estemos más enraizados a esta vida y que precisamente tomemos conciencia de la magnitud de nuestras obras, no como una carga culposa, sino para recordarnos a nosotros mismos lo importante que somos.

Cuando llegamos a esta instancia, comenzamos a vernos ya no en forma individual, sino en forma colectiva, teniendo como marcos contenedores aspectos geográficos, culturales, históricos, universales y espirituales también, entre otros. Ya no nos sentimos solos en el universo, compartimos este mundo más personas, otras nos antecedieron e invariablemente otras nos sucederán, compartimos ideas y culturas con unas, disentimos con otras, pero nos damos cuenta de que en esencia somos todos seres humanos, cada uno con un rol específico y absolutamente necesario.

Toda esta suma de elementos nos lleva a aceptar, más allá de los nombres que podamos adoptar para nuestras creencias (religiosas o de cualquier otra índole), que hay una "organización", un "sistema" o un "plan" que se desarrolla por encima de nosotros y en el cual cada uno de nosotros tenemos un rol protagónico, pudiendo cambiar en cada instante algún aspecto de su evolución.

En un sistema espiritual personal de estas características, la política, la cultura, el dinero, la religión, la creencia de que no estamos solos en el universo, la reencarnación, los rencores históricos del pasado y todas aquellas creencias que hoy son controversiales (junto a todas sus variantes y sus opuestos), no deberían por qué ser elementos que nos separen y alejen, sino más bien recordatorios constantes de que evidentemente somos seres absolutamente individuales, y que manifestamos esa cualidad en cada momento de nuestra vidas. Si lo dejamos, el Reiki nos llevará naturalmente a ese estado espiritual de paz con el todo cada vez mayor.

Imagen: Guidetothetruth

23. Manifestación de la energía en una práctica de Segundo Nivel.

Manifestación de la energía en una práctica de Segundo Nivel.

Esto pasó mientras practicábamos el tratamiento mental-emocional con un grupo de Segundo Nivel. Como el número de alumnos era impar, yo participé también para que quedaran bien conformadas las parejas.

Habíamos desplegado dos camillas en las cuales íbamos a llevar adelante los tratamientos, para luego invertir los roles y quien fuera a recibir primero posteriormente iba tomar el rol de terapeuta y viceversa. Luego de hacer el repaso de la técnica, una alumna y yo nos dispusimos a tratar a otras dos compañeras; mi alumna usó mi silla giratoria y yo me senté en una silla de plástico negra.

A poco de empezar con el tratamiento mental-emocional, comencé a bostezar y a lagrimear como suele suceder cuando doy Reiki, pero con los minutos esos síntomas se volvieron tan intensos como hacía muchos meses no se presentaban, lo cual me llamó la atención durante el tratamiento mismo, aunque le resté importancia por tratarse de algo habitual, aunque no de tanta magnitud.

Cuando practicamos este tipo de tratamientos, generalmente no nos apoyamos en el respaldar de la silla sino que estamos ligeramente inclinados para poder alcanzar la camilla con facilidad, por lo que cuando terminamos el ejercicio, naturalmente apoyé mi espalda para descansarla y estirar un poco los hombros hacia atrás.

En ese mismo momento, ni bien apoyé la espalda, sentimos un ruido seco muy fuerte que nos llamó mucho la atención sobre todo a la otra reikista tratante y a mí, ya que las otras dos compañeras estaban recuperándose de la sesión. Prendí la luz y miré la silla a ver qué había pasado y nos dimos cuenta de que el respaldar estaba rajado y que ese había sido el ruido que escuchamos.

Cabe remarcar que efectivamente las sillas son plásticas y no tan fuertes como unas de madera o metal, pero por la intensidad del tratamiento y por haberme apenas apoyado como cualquiera de mis alumnos que las usan durante mis clases, sumado al estruendo seco que se escuchó como si hubiésemos hecho fuerza a propósito para romperla (son sillas flexibles por naturaleza, por lo que habría que hacer mucha fuerza para quebrarlas en ese lugar), da para pensar que se rajó como consecuencia de una descarga de energía a segundos de haber interrumpido el contacto entre mi paciente y yo (los bostezos son precisamente el producto de una renovación energética que se produce en el paciente y se manifiesta en el terapeuta de esa modo).

La situación fue tan llamativa que la reikista que estaba a mi lado, quien también había terminado su ejercicio simultáneamente me dijo: ¡Pero si ni te moviste!

24. El rol del grupo en un curso de Reiki.

El rol del grupo en un curso de Reiki.

El cursado prolongado de Reiki tiene muchas ventajas. Una de ellas es la formación de un grupo estable de compañeros de estudio que van a encontrarse de forma periódica en cada una de las clases de los distintos niveles.

En el caso de un Primer Nivel, el grupo hace que el alumno se sienta más cómodo, que vea cómo al igual que todos sus compañeros tiene las mismas dudas y con el correr de las clases juntos irán compartiendo experiencias y eso hace que se eleve el nivel de entusiasmo de cada una de las personas que componen el curso.

El término "experiencias" abarca desde las transformaciones individuales de cada uno, como puede ser por ejemplo que alguno de los nuevos reikistas cuente que se siente menos tensionado, o que reacciona de mejor modo ante determinadas situaciones, hasta cambios más sorprendentes como pueden ser mejoras casi inmediatas a nivel familiar o en el entorno laboral, desaparición de dolores de vieja data, etc.

A su vez, el grupo provee contención, por ejemplo para aquellos reikistas que todavía dudan de la efectividad de esta técnica o que por alguna razón no han tenido beneficio "aparente" todavía. En este punto, uno como Maestro y el resto de los alumnos le transmiten seguridad y refuerzan conceptos tan importantes como la perseverancia y la calma.

Para explicarlo más simplemente: cuando un reikista no sienta todavía la manifestación de la energía o no pueda detectar cambios en su vida, aunque sean sutiles, tanto el Maestro como el grupo transmitirán la sensación de "si nosotros pudimos, vos también vas a poder, es sólo cuestión de tiempo y constancia".

Con el transcurso de las clases comienzan a surgir amistades y mayor afinidad entre los integrantes del grupo, y a lo que en principio era una relación basada principalmente en el interés común de estudiar Reiki ahora se le suma una función social.

Al intercambiar números telefónicos, mails, cuentas de Facebook, etc. se comienza a generar una red de reikistas (formados por un mismo Maestro, con igualdad de conocimientos y con cierta cantidad de horas de cursado en común) que permite practicar fuera de las clases, hacer cadenas de Reiki cuando se necesite o cualquier otra actividad producto de personas que tienen un mismo fin: mejorar sus vidas a través del Reiki.

Imagen: TimmyL

25. Activación espontánea de Reiki.

Activación espontánea de Reiki

Los reikistas tenemos distintas maneras de enfocar nuestra atención con el fin de activar y canalizar la energía.

Entre estos métodos se encuentran algunas meditaciones con el fin de poner en funcionamiento nuestros chakras, respiraciones utilizando la visualización de colores y también disponemos de los símbolos de Reiki, los cuales cumplen cada uno una función en particular.

Todas estas herramientas son utilizadas conscientemente, es decir, son una manera de traducir nuestra intención voluntaria en energía. Pero podría darse el caso de que activemos nuestra capacidad de enviar Reiki involuntariamente, de forma espontánea.

Esto puede suceder de diversos modos. Uno de ellos es un calor repentino en las manos que va en aumento hasta hacerse muy notorio, sin un motivo aparente; esto puede presentarse por ejemplo en una situación tan común como "chatear" vía messenger. Otra manera es leyendo sobre Reiki, ya sea nuestro propio manual, un libro, un blog o una página de internet. También son comunes las activaciones de Reiki en las clases solamente con hablar del tema.

Esto nos demuestra que la energía está ahí para cuando se la necesite, ya sea que estemos conscientes de eso o no. Y en esto radica el éxito de Reiki como técnica del manejo de la energía: es tan fácil conectarse con nuestra capacidad de ser canales de Reiki que por momentos lo hacemos de forma involuntaria.

Cuando a esa capacidad espontánea de activar nuestra energía le sumamos nuestra intención de dirigirla con un fin en particular, obtenemos resultados muy importantes tanto a niveles físicos, como a mentales, emocionales y espirituales.

Imagen: jimmy q

26. Visualización de símbolos mientras nos damos o recibimos Reiki.

Visualización de símbolos mientras nos damos o recibimos Reiki.

Visualización de símbolos mientras nos damos o recibimos Reiki.

Entre las muchas sensaciones que produce recibir Reiki, una particularmente llamativa es la visualización de algunos símbolos con o sin significado aparente.

Al entrar en estados más profundos de conciencia nuestra percepción aumenta y se amplía la capacidad de conectarse con información a la cual, en estado de vigilia, no podríamos acceder. Cabe remarcar que experiencias similares se logran con prácticas como yoga, chamanismo, meditación, etc.

Estos símbolos pueden guardar un significado más allá del inmediato y obvio y que solamente la persona que los percibe está en condiciones de entrar en contacto directo con él. El desafío entonces es darle una interpretación propia a ese elemento nuestro que por algún motivo afloró mientras nos estábamos practicando un autotratamiento o mientras recibíamos Reiki de manos de otro terapeuta.

A la hora de autotratarnos podríamos tener lápiz y papel al alcance de nuestra mano para poder escribir lo que visualizamos, ya que a veces los símbolos y las figuras se presentan por muy pocos segundos, en un tamaño muy reducido o también por su trazado son muy difíciles de recordar. Pueden darse casos en los que los símbolos no representen ningún objeto concreto o no posean ningún patrón geométrico determinado, por ejemplo si están compuestos por líneas asimétricas complejas que hacen prácticamente imposible su retención.

En caso de percibir en algún momento un símbolo que parezca extraño, lo importante es no asustarse ni sobresaltarse ya que todo surge en nosotros, es propio. Si llegamos a recordarlo, podemos hacer meditaciones luego para intentar conectarnos con su significado (al cual podemos llegar o no), o también con alguna sensación que nos produzca concentrar toda nuestra atención en él. Si no podemos recordar nuestra visualización o no logramos asignarle un significado, nos agradeceremos a nosotros mismos por la experiencia y estaremos confiados de que cumplió con su propósito.

27. ¿Es riesgoso para el terapeuta dar Reiki?

Es riesgoso para el terapeuta dar Reiki?

Cuando hablamos de ser reikistas, nos referimos a ellos como "canales", es decir, personas que tienen la capacidad de transmitir un tipo de energía de una fuente universal y accesible a todos ("Rei") y que no es su propia energía vital ("Ki").

Si bien cuando tratamos a alguien entramos en contacto con su energía, también lo hacemos con una preparación mental previa que nos lleve a entender que lo que vamos a tratar son sus circunstancias, su camino y lo que al paciente le toca vivir y aprender. En este sentido, evitamos involucrarnos a ese nivel con los problemas de quien nos toca tratar.

De todos modos, durante una sesión de Reiki ocurren manifestaciones particulares que podrían hacernos creer que son producto de algún tipo de desgaste o sufrimiento por parte del reikista. Dentro de este tipo de fenómenos están incluidos los bostezos, el llanto, la tos, los estornudos. Al parecer, esto ocurre casi exclusivamente cuando tratamos a otras personas (también solamente por pensar o hablar de Reiki), pero curiosamente es muy difícil que suceda si estamos tratándonos a nosotros mismos.

En mi caso particular, son los comienzos de tratamientos los que generalmente me producen estos efectos. Yo creo que inevitablemente es una consecuencia de la puesta en funcionamiento del sistema energético de la otra persona y también, por qué no, de algún aspecto en nosotros que también está sanando al hacerse "eco" con lo que necesita solucionar nuestro paciente. En cualquier caso, nada de esto se genera por el desgaste del terapeuta, sino que es algo muy común en la práctica de Reiki en consultorio.

Pero sí podríamos cansarnos físicamente por una cuestión postural al dar Reiki sobre alguna camilla cuya altura no nos resulte del todo cómoda, por ejemplo, o también al realizar algún esfuerzo mental excesivo a la hora de tratar a nuestro paciente, proceso que debería ser muy natural y sin necesidad de forzarlo. En caso de que al tratar a una persona empecemos a sentirnos mareados y con menos energía, deberíamos preguntarnos si inconscientemente nos afectó la situación de nuestro paciente y tratar de tomar consciencia nuevamente de nuestro rol de terapeuta.

Reiki es completamente beneficioso tanto para el paciente como para el terapeuta mismo, ya que en definitiva es quien primero recibe la energía para transmitir. Durante la práctica de Reiki pueden darse ciertos fenómenos que son perfectamente normales y algunos otros un poco menos frecuentes, pero en ningún caso vamos a enfermar o a perjudicarnos por tratar a un paciente, más allá de sentir algún efecto pasajero.

Imagen: Franck Michel

28. La evolución de nuestra práctica de Reiki.

La evolución de nuestra práctica de Reiki.

Una vez que hemos recibido la iniciación de Primer Nivel y cumplido con el cursado correspondiente, nos toca comenzar a aplicar esta nueva capacidad adquirida.

Las primeras prácticas vamos a realizarlas en nosotros mismos por medio del autotratamiento, esto es, aplicarnos Reiki todos los días al menos por 21 días. El propósito del autotratamiento es aprender las posiciones básicas del tratamiento de cuerpo entero, empezar a experimentar con las sensaciones producto de la práctica habitual (podría no haberlas, lo cual es perfectamente normal) y sobre todo colaborar de forma sostenida con la activación y armonización energética que se produce en la sintonización.

Es entendible que estemos impacientes por tratar a otras personas, pero para ayudar a los demás primero debemos ayudarnos a nosotros mismos, tomar seguridad en nuestro desenvolvimiento como terapeutas y cumplir con los procedimientos que nos fueron enseñados por nuestro Maestro. A medida que vayamos sumando minutos de Reiki podremos desprendernos cada vez más de las formalidades para comenzar a ganar confianza en nuestra intuición.

Originariamente, tanto Usui como Hayashi hacían practicar a los alumnos en sus respectivas clínicas por períodos de varios meses. Hoy no pretendemos tal cosa, pero en un cursado regular de Reiki debería estar contemplado realizar un número importante de clases prácticas para afianzar lo aprendido.

Ya superada la etapa de practicar en el aula, nuestros primeros pacientes serán naturalmente los familiares y amigos. Más adelante, cuando estemos cursando el Segundo Nivel se nos abre el panorama terapéutico al comenzar a practicar los envíos de Reiki a distancia. En mi caso particular, a partir de esta última técnica empezaron a producirse aisladamente algunos episodios de percepciones muy fuertes, todos ellos espontáneamente y sin intención de buscarlos.

Si es que vamos a dedicarnos a dar terapia como forma de vida, terminado el tercer nivel empieza un camino muy personal en el desarrollo de nuestra práctica como reikistas y sobre todo comienza a definirse nuestro estilo, es decir, utilizamos ciertas técnicas más afines a nuestros gustos, modificamos algunas otras y estructuramos nuestros tratamientos en aspectos como duración, orden, etc.

Imagen: Rosmarie Voegtli

29. ¿Cómo me acerco al Reiki?

¿Cómo me acerco al Reiki?

Esa es una pregunta prácticamente de rigor para quien vez tomó por primera vez conocimiento de este sistema y decidió darle una oportunidad de cambiar su vida.

Podemos enterarnos de la existencia de Reiki de diversas formas: conocemos a alguien que está estudiando, escuchamos en la radio acerca de los beneficios de un tratamiento, etc. ¿Pero cuál es la mejor forma de introducirnos en este sistema? Si bien el "cómo" es una cuestión muy personal, hay algunas pautas que pueden ayudar a que decidamos por una opción o por otra.

Uno de esos factores es la experiencia particular de alguien conocido, cuya "garantía" personal puede ser muy influyente en nuestra decisión. Este podría ser el caso de una persona que recibió un tratamiento de Reiki y nos aconseja hacer lo mismo ya que tuvo resultados muy satisfactorios o alguien que esté muy contento con su Maestro de Reiki y con lo que está aprendiendo en las clases.

En el caso de una persona muy ávida de conocimiento, que se interesa por todo y le llamó la atención cómo es eso de transmitir energía a través de las manos, probablemente le resulte más interesante la opción de inscribirse en un Primer Nivel, recibir su iniciación y convertirse ella misma en reikista.

Puede suceder también que quien está interesado en Reiki cargue con emociones muy viejas y arraigadas en su vida. Lo que habría que considerar en tal caso es si esa persona se siente lo suficientemente segura de trabajar por sí misma esas emociones luego de ser iniciada en el Primer Nivel o si prefiere abordarlas primero con un tratamiento de Reiki para luego sí comenzar a estudiar.

Sabemos que luego de una iniciación empieza un proceso de movilización emocional que, sin exagerar, durará seguramente toda la vida, como nos sucede a todos quienes fuimos iniciados en Reiki. Esa transformación podría ser particularmente intensa al comienzo, dependiendo de qué tan profundas sean las "huellas" de la experiencia de vida del alumno.

Si la persona llegara a no sentirse segura o dispuesta a realizar el autotratamiento correspondiente al Primer Nivel en este contexto, yo aconsejaría realizar un tratamiento primero para que ese abordaje inicial sea más controlado y amable, todo esto dentro de un consultorio.

Como verán, el acercamiento inicial con Reiki es una cuestión muy propia, pero lo importante es saber que siempre hay una opción que se adapta a cada caso en particular.

Imagen: Martin Fisch

30. Reiki en el deporte.

Reiki en el deporte.

La alta competencia, sumada al elevado nivel de estrés y a conflictos personales de los deportistas (como cualquier otro ser humano), llevan a lesiones de distinta gravedad que pueden entorpecer e incluso poner en peligro la carrera profesional.

Dentro de toda la gama de recursos terapéuticos de los que se disponen hoy día, Reiki es un gran complemento a los tratamientos convencionales, contribuyendo desde el punto de vista energético a una más rápida recuperación.

La vida útil del deportista parece haberse alargado últimamente debido a varios factores, entre ellos las mejoras tecnológicas aplicadas a la medicina, la nutrición, un entrenamiento físico mejor planificado que le aporta mayor vida útil al cuerpo y más recientemente la incorporación de la psicología al deporte.

En este sentido, Reiki tiene mucho por aportar a la carrera de un deportista. No se trata de aplicar Reiki solamente cuando los tratamientos convencionales alcanzan sus limitaciones, sino más bien acompañar todo el proceso para que estos también alcancen su máxima efectividad; eventualmente podría lograrse resultados tan importantes como lograr volver a competir antes de lo previsto estadísticamente o evitar un retiro prematuro de la actividad deportiva.

Las sesiones de Reiki no interfieren con ningún tratamiento médico ni de rehabilitación física, sino que aportan relajación muscular y aceleran los tiempos de cicatrizado y de soldadura de huesos, entre otros posibles beneficios físicos.

Imagen: Braden Collum

31. La importancia de que el entorno del nuevo alumno también estudie Reiki.

La importancia de que el entorno del nuevo alumno también estudie Reiki.

Cuando nos acercamos al Reiki, lo sepamos o no, es para realizar alguna modificación en nuestra vida y todo proceso de cambio implica dejar atrás viejos hábitos, conductas y flexibilizar nuestro sistema de creencias para que pueda enriquecerse y adaptarse a nuestra nueva situación.

Es deber del Maestro de Reiki anticipar a sus nuevos alumnos que en los primeros momentos luego de la Iniciación del Primer Nivel, los integrantes de nuestro entorno más íntimo (pareja, padres, hijos, hermanos, compañeros de trabajo, etc.) en algún momento podrán sentirse "desorientados" en relación a nosotros.

Quizás, como papás, nosotros estábamos acostumbrados a gritar para que nuestros hijos nos obedezcan y ahora decimos las cosas calmadamente y explicamos nuestras razones; quizás, como mamás, nos hacíamos cargo excesivamente de los problemas de todos los miembros de la familia y tomábamos una carga que no era posible de llevar y ahora permitimos que cada uno se haga responsable de sus cosas otorgándole el poder de llevar su vida como desee; quizás, como hijos, estábamos acostumbrados a compartir nuestra intimidad con la gente y luego de sentirnos juzgados ahora somos más reservados con nuestros pensamientos y proyectos, etc.

Llevando el ejemplo a nivel de pareja, podría ser el caso en que dejemos de discutir tratando de rebatir las ideas y argumentos del otro para pasar a adoptar una conducta más comunicativa y tolerante. Si bien todos estos cambios son para nuestro bien y el de todos, la otra persona podría no verlo de es modo; aplicado al ejemplo anterior, nuestra pareja podría sentir que el dejar de discutir en realidad significa que ya no nos importa lo que le pasa/nos dice.

Es sumamente importante que nuestro entorno, y especialmente nuestra pareja, también estudie Reiki, o por lo menos, que seamos pacientes con sus reacciones ante nuestros cambios y los hagamos conscientemente partícipes de ellos.

La importancia de la pareja radica en que es fruto de una elección mutua, con vistas a una convivencia prolongada en el tiempo, y precisamente para que ese proyecto pueda llevarse a cabo con plenitud es indispensable que ambas partes transiten por un mismo camino de crecimiento personal/espiritual; no me refiero a dogmas religiosos o a compartir ideologías políticas, sino a que para poder entender a la otra parte hay que concebir la vida de un modo similar y estar integrados a sus cambios.

En el caso de la relación con los padres, hacerlos partícipe de nuestro crecimiento personal tendrá como resultado liberar rencores del pasado, armonizar la relación con ellos y también con el resto de la familia, aceptar sus limitaciones emocionales en relación a nosotros, las nuestras en relación a ellos y las del sistema familiar en general, etc.

Lo mismo podríamos decir de cada tipo de relación que mantengamos en nuestra vida (laborales, de amistad, de estudio, etc.) pero el factor común entre ellas es que al comenzar nuestro camino en el Reiki, es lo más natural e inevitable convertirse, aparte de en un canal de energía, en un informador ante la gente en general, no solamente a fines de difundir el método sino para que el otro entienda y participe de nuestros cambios y así poder relacionarnos de una manera más armónica.

Imagen: Saja B. S

32. ¿Olvidar o recordar para aprender?

¿Olvidar o recordar para aprender?

Ante una situación desagradable, muchas veces nuestro deseo, pasado un tiempo, es olvidarla para poder "seguir adelante".

No obstante, nosotros sabemos que eso es imposible, a menos que el trauma sea tan grande que nos obligue temporariamente a reprimirlo y a hundirlo en la preconciencia; pero eso lejos de ser una solución, sería un gran problema, dado que las consecuencias seguirían presentes en nuestra vida sin darnos cuenta.

La memoria es la base de la experiencia. A partir de esta última podemos procesar el pasado, interpretarlo y de esa manera relacionarnos con el presente para crear un futuro del cual podamos disfrutar. Disponiendo de esa herramienta llamada experiencia aun así muchas veces nos chocamos contra la misma piedra, imaginemos qué pasaría si tuviéramos la capacidad de borrar para siempre el pasado indeseado: estaríamos condenados a repetirlo cíclicamente, una vez tras otra.

Querer olvidar es una defensa natural interna para no enfrentarnos con una realidad que nos supera. Ahí está el desafío: desde nuestra voluntad tenemos la opción de enfrentar ese pasado para poder procesarlo y convivir con él. Por supuesto que a la hora de realizar cualquier tipo de terapia esta tarea no es nada fácil, pero es nuestra prueba si queremos aspirar a una mejor calidad de vida.

Tenemos que ser muy cuidadosos con nuestros "deseos", porque en muchos casos van a tender a perjudicarnos y, como el que nos ocupa hoy, llevarnos a perseguir algo imposible (olvidar), desviándonos así del camino principal que es el de la elaboración de la experiencia a través de la revisión del pasado.

Uno de los beneficios de procesar una situación es poder anticiparnos en otra similar que nos toque vivir en el futuro. Reconociendo ciertos elementos, actitudes, etc. podemos predecir el resultado de algunos eventos, lo cual nos sirve de guía para tomar las mejores decisiones.

La verdadera fortaleza viene de reconocer nuestras propias debilidades. En vez de pretender que no existen deberíamos darles el lugar que ellas reclaman. De esa manera podemos aprovechar su existencia y, a la vez, reconciliarnos con nuestro pasado que, por doloroso que haya sido, siempre lleva en sí mismo la oportunidad de un presente y un futuro mejores.

Imagen: Saja B. S

33. Yo me siento vs. Yo soy.

Yo me siento vs. Yo soy.

Los seres humanos vivimos constantemente en la llamada "polaridad". Tal como la palabra lo indica, se trata de dos "polos" opuestos, es decir, de ambivalencias, dudas, vacilaciones, altibajos, cambios de opiniones, intermitencias, etc.

La polaridad en sí misma no es perjudicial, más bien, es algo inevitable con lo que hay que aprender a convivir, porque es el "lenguaje" de la vida en este mundo. Por eso, cuando hablamos de encontrar nuestro "eje", en realidad lo nos referimos a encontrar un punto medio, un equilibrio, del cual procuramos apartarnos lo menos posible y de esa manera no desequilibrarnos tanto como para perder nuestro rumbo. Un claro ejemplo de esa polaridad son los conceptos "yo me siento" y "yo soy", totalmente opuestos entre sí.

Yo me siento.

Nuestras percepciones son variables, pasajeras, cambiantes. Cómo nos sentimos con nosotros mismos cambiará en un rato, mañana, o la semana que viene, pero es algo temporal que depende de la manera en que ciertos factores externos impacten en nuestro ánimo y pensamientos.

Cuando depositamos nuestro bienestar en otra persona, por ejemplo al decir frases como "si vos estás bien, yo estoy bien", "necesito encontrar alguien que me haga feliz", "siento que no reconocen mi esfuerzo" y similares, nos exponemos a los vaivenes anímicos de los demás, es decir, nuestro estado de ánimo en relación a nosotros mismos depende de cómo nos hacen sentir.

Hoy pueden felicitarnos por nuestro trabajo, reconocer nuestra inteligencia/belleza/talento, etc., y eso nos hace sentir orgullosos y valorados. ¿Pero qué pasa si mañana ponemos todo de nosotros mismos, como hacemos todos los días, pero esta vez la otra persona nos devuelve un comentario menos favorable? Indudablemente nuestro estado anímico se verá afectado por la respuesta indeseada que recibimos de nuestro entorno.

Insisto que es inevitable oscilar ante las reacciones de nuestro entorno, dado que no podemos permanecer absolutamente indiferentes ante los distintos estímulos de la vida en sociedad, pero sí podemos estar atentos a la hora de ceder excesivamente el poder de "regular" nuestro estado de ánimo a la otra persona. No se trata de volverse insensible al trato que recibimos de los demás, porque muchas veces el entorno actuará como espejo, reflejando nuestra forma de ser en las reacciones de los otros, sino de encontrar un equilibrio a las valoraciones y desaprobaciones de los demás sobre nosotros para no volvernos dependientes de eso. Y en este punto pasamos al segundo concepto:

Yo soy.

Este término hace referencia a nuestra esencia, a aquello que no cambia con el paso del tiempo, sino que es una instancia pura e inalterable, que tiene la función de recordarnos quiénes somos y de esa manera guiarnos en nuestra vida.

Estar conectados con nuestra esencia es lo que nos permite mantenernos en nuestro eje. Pero, exactamente, ¿qué somos? En principio, somos seres que existimos por alguna razón, que no nacimos por azar, y por lo tanto nuestro rol en esta tierra es absolutamente indispensable. El desafío es pensar nuestro "yo soy" (y sobre todo el de los demás) separado de la personalidad o ego, porque ella sí sufrirá transformaciones con el correr de los años y es la responsable de generar simpatías y rechazos en los demás (y en nosotros mismos).

Volviendo a los ejemplos anteriores, si nosotros sabemos quiénes somos, ante una reprobación sabremos que después de todo somos seres humanos que tratamos de hacer las cosas de la mejor manera posible (aunque a veces no parezca), que a veces pueden salir mejor que otras, pero que por un comentario desfavorable no vamos a dejar de valorar nuestros intentos.

Aunque no solamente ante las críticas y los ataques tenemos que recordar quiénes somos: igual de importante es hacerlo en los elogios, merecidos o exagerados; eso también es mantenerse en el eje. Poder reconocer nuestros límites y nuestros justos derechos ante los otros nos da la posibilidad de ser respetuosos ante la gente, tratar a las personas cordialmente y sobre todo ver en ellas a nuestros iguales, porque ellos también tienen una esencia. Los aspectos conflictivos siempre surgen de la personalidad o ego, y nunca del plano esencial.

Recordar que somos seres necesitados de dar y recibir amor nos hará más comprensivos ante nosotros mismos y ante los demás.

Imagen: Shannon Kringen

34. El colectivo sobre el puente.

Yo me siento vs. Yo soy.

En algún momento de nuestras vidas seguramente decidiremos ponerle fin a alguna situación que parecerá persistir sin importar nuestros intentos de cambio, hasta un punto tal que quizás nos empecemos a preguntar si verdaderamente existe la posibilidad de algo diferente.

Nuestras acciones tienen múltiples efectos en gran cantidad de personas y eso es algo que generalmente no logramos ver con total dimensión; la "onda expansiva" de nuestros actos es muy poderosa y en su gran mayoría silenciosa, lo cual nos lleva a perder de vista la totalidad de eventos que desencadenará.

Accionar en contra de nuestra felicidad es comparable con la siguiente situación: subimos a un colectivo para llegar a otra ciudad y en cierto punto del trayecto nos damos cuenta de que es el micro equivocado porque tomó un puente para cruzar un río. Esto nos genera automáticamente la intención de bajarnos y montarnos a otro hacia un destino diferente, pero luego nos damos cuenta de que en medio de ese puente el colectivo no puede parar, así que por más que lo deseamos tenemos que esperar a llegar al otro lado. Ya en la próxima bajada podremos descender y tener nuevamente la opción de tomar otro hacia un rumbo diferente.

Cuando actuamos sistemáticamente contra nosotros mismos, es decir, cuando no le hacemos caso a nuestra guía interna, con el tiempo seguramente nos encontraremos en una situación de este tipo, la cual querremos detener y no podremos hacerlo de forma inmediata. Salir de esos estados demanda mucha tranquilidad y paciencia, y se logra de la misma manera que al entrar: generando una nueva realidad poco a poco. Es muy importante entender que esas experiencias de vida no nos tocan porque sí, sino que son consecuencia lógica de las decisiones del pasado que repercuten en el hoy.

Lo que debemos conservar por todos los medios es la sensación interna de tener el poder para cambiar nuestro destino, ya que por momentos nos sentiremos atrapados e impotentes en ese colectivo que parece no detenerse nunca; pero tarde o temprano lo hará y ahí tendremos la oportunidad de reformular nuestras decisiones basados en lo que tuvimos que vivir previamente.

Que ese largo viaje de mirar por la ventanilla nos sirva para que cuando sea el momento adecuado actuemos con sabiduría, esta vez sí, en favor de nuestras necesidades más esenciales.

Imagen: Les Chatfield

35. Bien común.

Bien común.

Nuestra sociedad permanentemente intenta hacernos creer que para que una persona se beneficie, otra debe perjudicarse, que al "éxito" llegan los más fuertes, los que compiten de la forma más implacable y que si no hacemos eso, alguien detrás de nosotros lo hará y tomará nuestro lugar.

Esta es una fantasía que nos sumerge cada vez más en el egoísmo y en el maltrato al otro, y que nos lleva también a ver a los demás como obstáculos para nuestro progreso y, en definitiva, como rivales. Una de las armas preferidas para ejercer esa violencia es el dinero.

Paralelamente, esta visión de la vida está teñida de un profundo miedo elemental a la carencia, un miedo a no tener, que nos lleva a sentir que en este mundo no hay para todos, con lo cual el razonamiento es: si yo no tengo algo, la única manera de obtenerlo es quitándoselo a alguien; e inversamente, si yo tengo algo, van a venir a quitármelo.

Distinto es que creamos "beneficiarnos" al quedarnos con algo que le pertenece a otra persona, por ejemplo al robar o cometer actos de corrupción. En ese caso efectivamente alguien tiene lo que debería estar en poder del otro, pero coincidiremos en afirmar que en un sentido espiritual nadie que cometa ese tipo de actos puede considerarse beneficiado. Un claro ejemplo de esto es la tendencia mundial a generar una gran cantidad de pobres y una cantidad muy pequeña de ricos. Aplicando el principio del Yin y el Yang, podemos decir que en un lado sobra lo que le quitaron al otro.

Decidir verdaderamente en favor de uno no implica entonces tomar una decisión egoísta ni de maltrato hacia el otro, sino una que esté en consecuencia con nuestras necesidades esenciales. Y esto es por dos razones:

1) Porque contribuimos con nuestra felicidad y eso nunca puede derivar del egoísmo.
2) Porque tiene en cuenta el bien común y varias personas resultan beneficiadas.

Como resultado de todo lo anterior, es probable que recibamos de nuestro entorno y del universo en general una energía muy positiva en respuesta de nuestros actos, aunque por supuesto puede que varias personas no valoren nuestro accionar, lo cual no significa que debamos dejar de hacerlo.

Imaginemos las siguientes situaciones para ver la diferencia entre actuar con:

a) una energía teñida de miedo a la carencia: el dueño de un comercio, a pesar de que su negocio funciona muy bien y le genera ganancias enormes, les paga a sus empleados el mínimo que marca el convenio o menos, y los hace trabajar más horas de las que corresponde, presionándolos con echarlos si no lo hacen.

o

b) una energía solidaria y de bien común: el dueño, consciente de su prosperidad y considerando las necesidades de sus trabajadores y sus respectivas familias, los trata con consideración y les paga muy buenos salarios para que estén a gusto en su lugar de trabajo y le respondan con mayor dedicación, mejoren la atención al cliente, cuiden más sus herramientas de trabajo y demás, lo cual mejorará la energía general del lugar con los múltiples beneficios que eso implica.

Lejos de despreciar el aspecto material de la vida, debemos relacionarnos muy cuidadosamente con él. De hecho, tenemos un centro energético dedicado a tal fin, que es el chakra base, por lo cual podemos deducir que debemos equilibrarlo con idéntica dedicación que a los demás.

¿Qué es entonces relacionarnos bien con el aspecto material? Podemos caer en el error de pensar que equilibrio es sinónimo de "mucho", cuando en realidad es como todo en la vida, sinónimo de "lo justo y necesario". Un desequilibrio en el chakra base no es únicamente no tener dinero o tener y perderlo, sino también vivir exclusivamente para generarlo o dar cosas en vez de afecto.

Si logramos convencernos de que las buenas decisiones para nosotros, no sólo en el aspecto material sino en todos, son buenas para el resto de las personas, no tenemos que preocuparnos por ser particularmente atentos y considerados con los demás: si lo somos con nosotros mismos, lo otro ya está garantizado.

Imagen: Carl Wycoff